ALTA REPERCUSION DEL MALTRATO A ABUELOS

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Catorce internos están siendo trasladados. Durante la mañana de este miércoles hubo incidentes con familiares cuando se presentó el dueño de casa en Laguarda entre Río Salado y Río Colorado.

Personas ancianas forzadas, golpes, historias clínicas falsas, alimentos y medicamentos vencidos fueron parte del coctel hallado en una casa de Ezpeleta que funcionaba como «geriátrico», aunque no puede ser llamado así ya que no estaba habilitado.

Video de la Distrital.

Desde el TeleNueve y Telefé, que fueron los primeros canales porteños, hasta La Nación+ en la mañana del miércoles, el caso rebotó en todos los medios:

TeleNueve
Telefé
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América
TN
TN

“Les pegan, los maltratan. Lo que vi fue horrible. Para que no molesten los tiene dopados todo el día y eso que estuve unas horas nada más. Además viven atados los pobres viejitos”. 

La frase en tono de advertencia pertenece a una mujer horrorizada que se acercó a la Comisaria 6ª en marzo. Había sido convocada para una prueba de un día en el geriátrico San Miguel Arcángel de Ezpeleta y cuando salió fue tanto el espanto que fue a hacer la denuncia. Casi dos meses después, en la mañana de ayer, la Justicia allanó y comprobó que la mujer no exageraba. Se encontraron con un lugar que funcionaba sin habilitación, con abuelos con marcas en sus muñecas por haber estado atados y hasta con un garage convertido en habitación para seis personas.

Según la investigación de la fiscal Mariana Curra Zamaniego de la UFI 6 de Quilmes, el dueño del establecimiento, Juan Carlos Parada, era dueño de otro geriátrico que también funcionaba en la zona sur del conurbano. Con cuatro clausuras sobre sus hombros por hacinamiento e incumplimiento de normas sanitarias básicas decidió cerrar ese lugar a finales del año pasado y mudar a los abuelos a éste que ahora fue desbaratado en un allanamiento que duró más de 8 horas.

Cuando los efectivos de la Policía Bonaerense ingresaron ayer por la mañana encontraron 14 personas mal alimentadas que pedían auxilio. Dos estaban atados. En el acta municipal se constató que los adultos mayores dormían en dos habitaciones con cuatro camas cada una y en un garage reconvertido en el que habían insertado seis plazas más.

“Las camas estaban encimadas y la suciedad desbordaba. Nos sorprendimos cuando vimos el garage porque no entraba una persona de pie entre las camas. A uno de los abuelos tuvimos que trasladarlo de urgencia porque su salud estaba comprometida y ahora quedó a resguardo en un hogar municipal”, explica a Infobae una fuente que participó del operativo. Las medidas sanitarias para preservar a los adultos mayores del COVID, con los geriátricos clandestinos como uno de los focos más terribles de contagio en la pandemia, eran inexistentes.

Parada, el dueño.

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