CUANDO CASI INCENDIE LA RADIO ROCK AND POP

En el día de la radio

Supongo que era 1992, no soy bueno para ubicarme en tiempo y espacios pasados, aunque si recuerdo que era invierno. Llegamos con Pancho a eso de las dos y media de la mañana con su cámara. La idea (de él) era sacarle fotos al conductor de las madrugadas que hacía un programa que se llamaba Cuchillos de Palo.

Yo había comenzado a hacer radio en agosto de 1988. Junto a otros amigos fuimos parte de FM Stylo, una radio que se escuchaba en el 90.7 y que quedaba en Irigoyen 11, a metros de la avenida Las Heras, en el centro quilmeño. Allí junto a Ariel Gil y Martín Marino teníamos un programa que se llamaba “En el Umbral”, título por el cual estuvimos horas y horas buscando y que sacamos del disco “los niños que escriben en el cielo” de Spinetta Jade (hermosísima canción).

Lo cierto es que aquella noche crucé un par de palabras con Jorge Andrés Moya (conductor de las madrugadas de Rock and Pop) y le conté que andaba por las plazas de capital haciendo notas con gente de la calle. Me dijo que quería escuchar de que se trataba y unos días después le dejé en recepción una cassette dentro de un sobre de madera con el número de teléfono de Pety, la mamá de mi todavía amigo Pancho.

Semanas después me llamó y me dijo que vaya al programa que podíamos hacer algo juntos. Fui y me pidió que me sentara con él en el estudio. Él hacía el programa y yo miraba con mucho detenimiento cada recoveco. Las paredes estaban repletas de afiches de bandas. Alrededor de la mesa, en el piso, había unas 10 o 12 personas. Gente que a esa hora iba a presenciar el programa (raro ¿no?).

Prendí un cigarrillo y le prendí otro a Moya (como para quedar bien). Él seguía al aire y yo tiraba las cenizas en un cenicero que estaba entre él y yo. Era de esos cilíndricos y que en la parte de arriba eran de aluminio con un agujero.

Creí haber apagado el pucho, pero no. Dentro había papeles y el humo comenzó a salir. Yo miré dentro y ví que la colilla hacía lo suyo. Poco a poco los papeles se iban encendiendo, no llamas pero si el fuego iba carcomiendo los bordes y el humo era cada vez más. Yo transpiraba sin saber que hacer.

Me vi tomando el 22 y volviendo a casa para contarle a mi amigo que había prendido fuego la radio más importante de la Argentina. Pero no, Moya se dio cuenta, le pidió un tema al operador y volcó un vaso de agua que tenía para apagarlo (Grosso). Pasé en la Rock and Pop de la avenida Belgrano un poco más de un año. Fui a conciertos, le puse música a Reporter (Román Lejtman y Carlos Stroker) y me quedaba a ver detrás del vidrio a la Negra Vernaci y Lalo Mir hacer “Buenos Aires. Una divina comedia”.

Al final no prendí fuego Rock and Pop, pero sino exagerás en el título dónde hacerlo.

Hoy es el día de la radio y me doy cuenta que pasé casi mi vida entera entre producciones, separadores, siglas y flashes informativos. Conocí la mejor gente del mundo y tengo grabados en mi frente el nombre de un par de garcas de novela.

Pero seguro estoy que si hoy puedo cerrar los ojos, en cualquier parte y en cualquier momento, e imaginar lo que quiera es por haber escuchado a gente como Jorge Fontana, Héctor Larrea, Hugo Guerrero Marthineitz , Graciela Mancuso, Mario Pergolini, Lalo Mir, La Negra Vernaci, Alejandro Dolina y otros y otras…

Gracias a la radio… siempre.


Una respuesta a “CUANDO CASI INCENDIE LA RADIO ROCK AND POP”

  1. Linda anécdota, gracias por compartirla!
    La radio en vivo es una permanente aventura, y lo mejor, la improvisación. No hay tiempo de elaborar frases, si no las tenes adentro no te salen …

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