FUTBOL: MURIO ‘EL TANO’ DI GREGORIO (QAC)


El Tano el día de su 100º partido con la camiseta de Quilmes ante Talleres (1989).

Volante del equipo campeón de 1987 y muy querido por la hinchada, falleció en las últimas horas del 2 de junio, el día de su cumpleaños. Había batallado contra el covid.

En las últimas horas falleció Jorge Di Gregorio a los 61 años, el querido Tano para los hinchas del Quilmes Atlético Club. Fue a consecuencia de una dura pelea contra el covid que, en el último mes, lo complicó en demasía. Su cuerpo dijo “basta” pero vivirá en la memoria de los hinchas como un mediocampista aguerrido.

Había nacido en Sarandí el 2 de junio de 1960. Hizo divisiones inferiores en Independiente, donde debutó hacia 1981. Luego, jugó en Arsenal dos temporadas (1982 y 1983), Altos Hornos Zapla (1985), Boca Juniors (1985) y Colón (Apertura 1986).

Llegó a Quilmes a mediados de 1986 para rescatar al Club del papelón que significó jugar en tercera categoría por única vez en su historia. En Guido y Sarmiento, integró un equipo que ganó de punta a punta el certamen de la Primera B.

“Se caracterizaba por cosas muy distintas: era un batallador incansable en el medio. Desde su puesto insuflaría a este equipo en formación una dosis importante de coraje”.

Ignacio Lombán y Juan Pollini, en su libro “Azul y Blanco Mi Corazón”

Esto último fue lo que siempre valoró la hinchada cervecera el Tano que jugaba en el centro del campo.

En aquel año del ascenso fue casi siempre titular: jugó 28 partidos de los 34 que disputó el equipo y marcó dos goles (el último del 4 a 0 a Almagro en José Ingenieros y el segundo del 2 a 0 a Atlanta en Guido y Sarmiento).

Al año siguiente quedó para aportar su experiencia en el plantel que continuó con la dirección técnica de Humberto Zuccarelli. Ese año se tiró hacia la derecha. Era habitual verlo con sus disputas en el mediocampo y sus rulos al viento que, combinados con la camiseta blanca siempre transpirada, hacían a los hinchas entusiasmarse ante cada acción.

En el Quilmes subcampeón de 1988 del Nacional “B”, el Tano jugó 34 de los 42 partidos y marcó un gol (abrió el marcador en San Justo para el triunfo 2 a 0 ante Almirante Brown).

En la siguiente temporada, 1988/89, jugó 37 de los 42 cotejos, todos como titular. Puso la cara en un equipo horrible que finalizó 15º entre 22 participantes. Ese año señaló cuatro tantos. Uno cada uno a Los Andes en Lomas de Zamora (2-1), a Temperley en Turdera (2-1), A Cipolletti en Guido y Sarmiento (3-2) y a Deportivo Italiano en Villa Crespo (4-3).

En su última temporada en Quilmes, jugó mucho menos. Sólo estuvo en 12 cotejos de aquel equipo que fue subcampeón de Huracán y perdió el ascenso con Lanús. Aquella escuadra cervecera fue recordada por el fútbol show que desplegó en cada partido hasta el sprint final. En la 1ª fecha, ante Talleres en Guido y Sarmiento, el Tano cumplió cien partidos con la camiseta blanca. Se dio el gusto de señalar, a los 43 minutos del primer tiempo, su último gol en Quilmes (2-1). Esa tarde fue reemplazado por alguien que ocupó su lugar con el transcurso de los partidos y otro ídolo de los hinchas del Decano: el Gallego Alberto Rodríguez.

El Tano: primero de los parados en el equipo que ascendió en 1987.

Sin embargo, su salida del equipo se dio por una lesión muy grave. “No le di bola a un pinchazo en la rodilla”. Ante Brown, en la 3ª fecha, se retiró con rotura de meniscos. Regresar le demandó 102 días. Lo hizo ante Belgrano, en cancha de Quilmes, pero no fue el mismo. Aún no estaba para jugar.

El Tano se despidió de sus hinchas en cancha de Quilmes, el 26 de mayo de 1990 ante San Martín (Tucumán). Entró en el reinicio en reemplazo de Hugo Ayala y jugó todo el segundo tiempo de aquel empate sin goles.

El Tano en la temporada 89/90.

Después de Quilmes, jugó en Deportivo Italiano (temporada 1990/91) y Arsenal (1991/92, cuando ascendió al Nacional B con el equipo de Sarandí).

Atrás quedaron sus marcas pegajosas, sus patadas de rigor, su talento para distribuir la pelota en la mitad de cancha y sus goles cábala. Porque cuando El Tano marcó, Quilmes siempre ganó. Pero su fuerte no era perforar la red rival sino más bien ser el emblema de una época del club. Forjó un estilo con el apellido “Di Gregorio” de entrega y sacrificio que fue siempre apreciado por la hinchada y que mimó también a su hijo, Matías, integrante del plantel que ascendió a Primera en 2009/10.

Se fue el Tano tras 111 partidos y ocho goles con la de Quilmes. Un emblema de los ’80 que perdurará para siempre en la galería de los grandes futbolistas que supieron cómo representaron al club en momentos adversos. Hasta siempre.


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