
Gucho era el apodo de José Miguel Tarquini, muerto a tiros por montoneros el 5 de febrero 1976, cuando estaba a tres meses de cumplir sus 30 años.
Según me reveló Armando Dionisi (mientras era funcionario de la Intendencia hacia 2002), lo mataron porque era Jefe de Redacción de El Caudillo, revista que difundía el ideario de la extrema derecha peronista y desde cuyas páginas se señalaba a militantes del campo popular que debían morir.
Su militancia
Cursó en los colegio Nacional y Nazaret, de Quilmes. En su adolescencia participó de la protesta estudiantil conocida como «Laica o libre», donde fue detenido por defender la laica, postura opuesta al gobierno y a la Iglesia católica, lo que después modificó.
“A quien ‘no le gusta mis resabios nazi-nipo-fasci-falangistas’. Son resabios de tipo patriótico (patriótico japonés, patriótico alemán, patriótico italiano y patriótico español). Sé que, a esta altura del encuentro de los argentinos y del gran encuentro nacional, no le cae bien a nadie, pero sirven para espantar, aterrar. Hitler, Mussolini y José Antonio son personajes históricos indigeribles. Pero resulta que yo, entre poner en la cámara de gas a estos patriotas y poner a los liberales, pongo a los liberales…”.
De una carta de Tarquini, en poder del autor
En su juventud, según una versión, “Tarquini había estado a punto de viajar en aquel avión de la Operación Cóndor que descendió en Malvinas. Después al final, no sé porqué no fue” (De un libro de León de Dios Esnaola).
Fue dirigente nacional de la Guardia Restauradora Nacionalista (GRN) y nunca militó en Tacuara, aunque se conocían con sus integrantes, de donde proviene la confusión de algunas crónicas.
Comenzó su carrera profesional en la oficina de prensa del Teatro General San Martín.
Desde 1967, trabajó con Bernardo Neustadt en la revista Extra, y el suplemento País-País, cuyo Comité de Redacción integró junto a Héctor Simeoni (también quilmeño) y Enrique Jarito Walker. En 1973, presentó para ese mensuario “un reportaje de José Miguel Tarquini a Emilio Romero”, desde Madrid. Su paso por allí fue recordado por Hernán Invernizzi (ERP), con quien nos escribimos al respecto.
Fue redactor del diario El Cronista Comercial dirigido por Rafael Perrota (quien será desaparecido en 1977). Desde abril de 1969, escribió para la revista Aquí y Ahora, de Córdoba.
En septiembre de 1973, fue invitado por la Juventud Peronista de Sarandí a disertar sobre “Perón, jefe del movimiento y líder del pueblo”.
A partir de noviembre de 1973 fue Jefe de Redacción de la revista El Caudillo de la tercera posición, vocera de los sectores ortodoxos del peronismo en el gobierno, financiada en algún momento por el entonces Ministro de Bienestar Social, José López Rega. Su participación fue noticia para la prensa nacional.
En mayo de 1974, renunció a El Caudillo y a su puesto en Prensa del Ministerio de Bienestar Social. Partió a España, donde estuvo hasta fin de año.

En Madrid, publicó notas en el diario El Alcázar, de extrema derecha, entre otros medios, además de enviar colaboraciones a la Argentina.
En Portugal, editó un libro sobre Catarina Eufémia. Y descubrió con amargura que, aunque lo había entregado con el expreso pedido de que fuera editado como novela, le fue publicado como investigación periodística biográfica. Escribió una aclaración para El Alcázar:
“Caterina Eufemia Baelizao es un mito pagano-portugués inflado por un editor, utilizado por un partido político e inventado por mí. Surgió después del golpe de Estado que sacudió a ese querido país vecino y como producto de la necesidad “revolucionaria” de agitar mártires y de mostrar a la Prensa los descarnados despojos pretendidamente masacrados por los vencidos”.
Catarina Eufémia. A Morte no Monte
De regreso, en 1975, se desempeñó como redactor en la agencia Télam. El 1º de mayo asumió como director de Prensa y Difusión en la Provincia de Catamarca. Su nombramiento fue firmado el 10 de junio por el ministro Antonio Cacciato. Renunciará al ser convocado para otro puesto en Buenos Aires.
El 29 de julio, reemplazó a Juan Carlos Rousselot al ser nombrado coordinador general de Prensa por el ministro de Bienestar Social de la Nación Antonio Roballos (reemplazante de Carlos Villone).
Al asumir se dirigió a sus colegas así: «Yo soy peronista y periodista. Como peronista espero ser embajador del Gobierno ante Ustedes. Y como periodista embajador de Ustedes ante el Gobierno«.
Permaneció con los ministros Carlos Emery y Aníbal Demarco, por quien fue nombrado asesor del gabinete del ministro.
La Triple A
Tarquini fue incluido en un organigrama de la organización terrorista Alianza Anticomunista Argentina, por el ex militar Horacio Paino el 18 de septiembre de 1975, cuando preso por delitos comunes. Sus dichos fueron reproducidos por la prensa, poco antes del Golpe de 1976. Finalizada la dictadura, Paino repitió todo en un libro que editó por su cuenta en Uruguay hacia 1984.
Luego, un militar que dijo haber pertenecido a la Concentración Nacional Universitaria (CNU), luego integrada a la Triple A y al Batallón de Inteligencia 601, Orestes Vaello declaró ante la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), que le fue ordenado tomar contacto con Tarquini. Era mentira, como él mismo lo reconoció años después en otra causa.
De ahí viene el equívoco repetido en una declaración judicial por los periodistas Daniel Cecchini (Miradas Al Sur) y en una nota de Luis Bruschtein (Página/12), lo que fue cuestionado en una carta por una de las hijas de Tarquini, Bárbara.
Su muerte
Casado y con cinco hijos, Tarquini fue emboscado a dos cuadras de su casa, al salir hacia el Ministerio. Un comando de ocho personas en dos autos lo acribilló. Cuentan los vecinos que había un linyera instalado desde hacía pocos días, que también disparó con una automática larga que sacó de una bolsa de arpillera.
El periodista/militante de la Tendencia Revolucionaria Ignacio González Janzen afirmó que semanas antes de ser asesinado, declaró que temía ser eliminado por la Triple A ya que se había enfrentado con los hombres de López Rega, y afirmó que Tarquini al regresar de Europa, se opuso a lo que denominaba «grupos de delincuentes y mercenarios que no eran ‘verdaderos peronistas'».
El Sol del 6 de febrero de 1976 dio cuenta de un comunicado enviado a los medios por Montoneros atribuyéndose el asesinato. El diario publicó en tapa que se lo adjudicaba el Grupo Pablo Vallerde, pero en realidad se trataba del comando Pablo van Lierde, un joven líder montonero asesinado en una Citroneta por balas policiales en la ribera de Bernal el 22 de agosto de 1974.
Repercusiones
La Liga Argentina por los Derechos del Hombre (LADH), una entidad “reconocida unánimemente como la primera experiencia histórica en materia de agrupamiento de reconocidas personalidades y militantes en defensa de la legalidad constitucional» en el país, repudió y acusó por el crimen a la AAA.
«(Fue) asesinado, es posible que por un grupo de ultra izquierda que lo acusó de ser dirigente de la Triple A (versiones recogidas en medios bien informados afirman que la muerte de Tarquini se debió a desacuerdos entre grupos que manejaban mucha plata en apuestas turfísticas)«.
periódico Nuestra Palabra, del Partido Comunista
“La doctrina peronista ayudará a que otros mil pechos peronistas ocupen su lugar”.
Juventud Sindical Peronista
“La revelación del testimonio de Paino coincide con el asesinato de José Tarquini… La organización de izquierda peronista Montoneros notificó a las agencias locales que el asesinato fue llevado a cabo por sus guerrilleros porque Tarquini, de 29 años, era uno de los jefes de la Triple A”.
The New York Times
También El Sol de México dio espacio al caso.
“Tomaba notas para un libro sobre José Antonio Primo de Rivera, cuya vida y obra admiraba. “Sólo aspiro a tener su misma muerte: dar la vida por una idea”, me dijo (…) Ojalá sus hijos –de entre ellos los nombres de Dulcinea y Ximena dicen bien de su amor por España– encuentren una Argentina donde las risas, los árboles, los hombres, crezcan en paz mañana”.
Juan van Halen, en El Alcázar, de España
“No hace falta describir al Tarquini físico. Él se había trascendido en su estatura de apóstol, de asceta y de tierno hermano, con sus brazos largos como para abrazar a todos sin demandarles recompensa, con una voz que resonaba como el eco de la América hispana y católica. La voz de los conquistadores y de los misioneros, de los Caudillos y de los anónimos bardos de chuza y poncho que cantaban a la Patria en la soledad de la frontera (…) Llorar a Tarquini sería ofender su memoria. El fue de aquellos que no pasan, de los que están para apuntalar trincheras, de los que vienen para señalar caminos y direcciones de ataque”.
Télam
Durante la dictadura, Tarquini fue incluido en la solicitada “Sí, Juro”, que pretendía hacer propaganda pro militar con quienes “Han perdido la guerra que nos impusieron”. También fue incluido en un libro memorial ideado por el general Díaz Bessone.
El atentado contra Tarquini fue uno de los últimos hechos de violencia política previa al Golpe de Estado en 1976. Simbolizó también, una de las tristes contradicciones de aquel periodo de luchas que se llevaron por delante a la sensatez.




La hija mayor de Tarquini, Bárbara, se comunicó con este CIQ para manifestar su diferencia con el planteo de la nota. Ella insiste en que su padre fue asesinado por la Triple A. Se le pidió que lo pusiera por escrito y se lo publicaríamos.
Como hermano de José Miguel Tarquini, avalo la pista de asesinato por parte del grupo AAA, por una investigación que José Miguel Tarquini, (alias Gucho), estaba llevando a cabo, por una Concesión ilegal de un Circuito Cerrado de Televisión de Carreras de Caballos, gestionado por aquel entonces desde el Ministerio de Bienestar Social , a cargo de López Rega. Guillermo Tarquini.
Gracias por escribirnos. Valoramos tu aporte.
Buenas noches, aprovecho el comentario de mi tío Guillermo en contestación a la nota de Alberto Moya, para señalar algunas cuestiones fundamentales en relación al asesinato de mi padre, José Milguel Tarquini (Gucho).
Gucho fe nombrado por el Ministro Roballos como Coordinador del Ministerio de Bienestar Social en septiembre 1975. Al momento de ser asesinado, el 5 de febrero de 1976, se encontraba a cargo de este ministerio Anibal Demarco, quien había sido que operaba para López Rega también desde su presidencia de Loterías y casinos. (Mientas tanto López Rega se encontraba prófugo).
Efectivamente como comenta Guillermo, Gucho se encontraba desarrollando una investigación que llevaba como principal implicado al Ministro Demarco, su jefe. Tanto la documentación secuestrada por montoneros en momento de su asesinato como la amplia cobertura otorgada por el oficialismo a la Montoneros, evidencian la complicidad mafiosa de la derecha y de la izquierda para perpetuar la corrupción en el poder, como sucedió un mes después.
El plan de los poderes de mafia no fue matar a Gucho solamente sino, silenciarlo y quitarle toda credibilidad. Fue así que, el oficialismo utilizó el aparato de presa del Estado para difundir como verdad que Gucho había sido ajusticiado por Montoneros por ser jefe de la Triple A.
Finalmente se comprobó que en el operativo participaron por lo menos 10 persona entre los cuales algunos pertenecían a Montoneros: 8 según los diarios. Un linyera instalado semanas previas en el barrio que al momento de la emboscada sacó un arma larga de su bolsa de arpillera utilizada también contra Gucho y un policía de civil que rescató con vida al chofer sobreviviente. Este último testimonio fue documentado bajo escribano, durante mi investigación.
Estos 10 asesinos mataron a Gucho Tarquini, secuestraron su denuncia para sepultarla en la historia y lo incriminaron como asesino con el apoyo de la prensa oficial, perpetuando su verdad internacionalmente.
La contundencia de este relato surge con un poder de convicción instaurado a partir de la nota de Alberto Moya, quien en conmemoración a los 45 de este asesinato decidió cerrar su investigación, iniciada por lo menos 20 años atrás;en la cual afirma que Gucho fue asesinado por Montoneros (porque tiene pruebas de ello) pero como no tiene pruebas de que haya sido de la Triple A, sin quererlo desarticula la formula de la verdad oficial instalada para este identicidio, dando luz al motivo original: sepultar la denuncia que Gucho intentó hacer pública, 2 días antes de sus asesinato mediante comunicado de prensa de la Agencia Telam (a la que el pertenecía) exponiendo el circuito de malversación de fondos del misterio de Bienestar Social, Loterías y casinos, y canal 11 ( administrada por el siniestro Ministro Demarco, soldado de López Rega). Fondos que financiaron las armas de la Triple A como las de Montoneros, por lo menos en este asesinato.
El caso de José Miguel Traquini no es un caso aislado de complicidad de dos bandos que solo en teoría se enfrentaban. Las operaciones conjuntas coordinadas eran frecuentes.Tanto la plana mayor de Montoneros como los maximos responsables de la Triple A hicieron las veces de socios y complices cuando las cosas así convenian. Galimberti trabajando para la cia no es algo que me haya sorprendido. El horror real fué solo para los honestos.
A Tarquini lo mató Montoneros, no hay dudas. Fue el Comando Van Lierde, perteneciente a la columna Sur de Montoneros.
Entiendo que la familia diga que lo mató la Triple A, porque, de ser así, cobrarían indemnización. Pero Tarquini era demasiado peronista para que lo liquidaran los suyos. Y lo de la conspiración derecha/izquierda vs Tarquini es de las cosas más descabelladas y carentes de fundamentos que leí en mi vida. Sostener ese delirio es ignorar la cultura política de la época.
Y no militó en la Guardia Restauradora sino en el Movimiento Nueva Argentina (de allí que estuviese vinculado al Operativo Cóndor).
Cervantes, no entiendo su postura. Dice que lo mató Montoneros pero que era demasiado peronista para que lo maten los suyos? Tanto las tres A como Montoneros eran peronistas, o usted sugiere que no ?. Disculpe mi ignorancia, me lo puede explicar?
Uhhhh, Acabo de hallar esta nota en las redes. Pensé que ya nadie recordaba a Gucho, un nacionalista de aquellos!
Transcribo de un libro el relato sobre un testigo asistente a su velatorio: «Se realizó en su casita de Quilmes, modestísima, donde llegamos pasado el mediodía. Hacía mucho calor, había poca gente y el cadaver estaba en un cajón barato, colocado en la sala, vestido con la camisa azul de la Falange, Cerca, la reciente viuda, desconsolada. Y, dando vueltas por allí, sin entender mucho lo que pasaba, dos de los pequeños hijos del matrimonio, en uniforme de requetés» (fragmento del libro de Juan Luis Gallardo, De Memoria Nomás: recuerdos políticamente incorrectos, UCALP, 2011.
A Tarquini lo asesinaron por su fervoroso NACIONALISMO, cuestión que no hay que disimular ni camuflar. Como fueron asesinados Genta o Sacheri, también nacionalistas.
Gracias por al aporte; Muy valioso.
Alma Paz: No entendés al peronismo si lo ves así.
Decir que la AAA y Montoneros eras peronistas equivale a decir que eran lo mismo. Así no se llega a ningún lado.
Me parece mejor ver la historia en clave marxista: La histora movida por la lucha de clases entre ricos y pobres, donde ricos son los que tienen más poder que los gobiernos, y pobres somos los que no tenemos impunidad.
Moya, gracias por su explicación, pero sigo sin entender la posición de Cervantes, que opinó más arriba, hacia él iba dirigido mi comentario.
Dice que lo mataron los Montoneros, porque él era demasiado peronista para que lo maten los suyos.
Y ya pasaron dos años de la publicación!
Sí, le pido disculpas por mi falta de tiempo para opinar por acá. Estoy trabajando.
¿La Triple A y Montoneros aliados para asesinara un elemento del Ministerio de Bienestar Social porque estaba haciendo una investigación de malversación de fondos? Perdón, pero no me lo creo. De haber sido así, solo hubiese intervenido la Triple A, ¿Qué necesidad tenían de allí de aliarse a Montoneros? Con matarlo ellos era suficiente. A Taquini lo asesinaron los montoneros en represalia por el feroz accionar que venía desarrollando la banda el último año. No coincido con la afirmación de que tanto la Triple A como Montoneros eran peronistas y por consiguiente lo mismo. Tremendo disparate. Perón dejó que la izquierda infiltrara su movimiento, que siempre fue de extracción fascista, avivó a los montoneros, los dejó crecer, jugar a la guerra y la revolución, los incentivó para acabar con todos sus enemigos, en especial aquellos que lo habían derrocado y cuando ya habían cumplido su rol, cuando ya no le servían, se deshizo de ellos. Una movida genial y al mismo tiempo maquiavélica.
Son muy razonables sus aportes, caballero. Sería de interés un debate con mayor tiempo.
Puede tener una idea de mi visión y punto de vista en este trabajo de mi autoría (aun en proceso):
https://guerraantisubversivaenlaargentina.blogspot.com/
Lo leeré con suma atención. Gracias por su aporte.
Leí su monografía, que se destaca por la búsqueda de fotos (algunas tomadas por Ud.) que son su mérito de esfuerzo.
Como trabajo con Verbitsky, puse su nombre en el buscador y hallé imprecisiones. ¿Dónde HV dijo lo que Ud. le atribuye acá?
«La actitud de aquellos conscriptos, corriendo hacia la comisaría para advertir sobre el ataque extremista, desmiente las versiones de autores como Horacio Verbitsky… en el sentido de que los soldados rasos y el pueblo estaban con la guerrilla…»
Otra:
«Verbitsky, un ignoto plumífero que antes de recalar en el órgano que tanto denostaría cuatro décadas después, había pasado por media docena de redacciones, sin demasiada trascendencia. (…) era militante de las organizaciones FAP y Montoneros prácticamente desde su fundación».
Más allá de la aversión que trasunta su pluma, Manfredi, se equivoca: No es cierto que no haya tenido trascendencia, llegó a ser el Jefe de Redacción más joven de la historia, con poco más de 23 años, en la revista Confirmado (de Timerman). En cuanto a militar en la guerrilla desde la fundación, tampoco es así. Entró a FAP por invitación de Walsh, que también llegó tarde, de la mano de los Villaflor. A Montoneros llegó tres años después de creada.
La tercera:
«APARECE LA TRIPLE A. (…) no existe el historiador objetivo; al que no lo mueve el tinte político, lo impulsa el rechazo al que piensa diferente, el ardor patriotero, la justificación personal o una estupidez extrema. Ahí están FP, OB y Verbitsky con su parcialismo, sus intereses personales y su malicia».
Bueh, mire quién habla de malicia… Ud. dice que «desligan» a Perón de la AAA. No está bien meter a HV en ninguna bolsa porque él fue el primero en señalar lo que Ud le retacea. Lo hizo, apenas recuperada la democracia, en su libro Ezeiza (1985) ver EPÍLOGO: PERÓN (pág 74) que comienza así: «La actitud de Juan D. Perón ante todos estos episodios es el centro del tabú…». Y termina: «Perón murió hace once años. Este episodio ya pertenece a la historia. Es hora de contarlo sin omisiones».
Destaco que mencione a mi colega Juan L. Besoky, con quien hemos redactado y presentado ponencias conjuntas para varias universidades.
Aquí están: https://albertomoyalibros.blogspot.com/search?q=Besoky
Para Pablo Cervantes, Gucho milito en GRN y lo hizo junto a mi, eramos muchos, pero años respues cada uno tomo el camino que le satisfacia,
Jorge: Cuando quiera relatar sus recuerdos, estamos para colaborar. 1167417994.
Pablo Cervantes, con respecto a su comentario: siempre el objetivo de la familia fue y es perseguir el esclarecimiento del caso, y la justicia, no el cobro sucio de una indemnización!. Este caso como otros no resueltos, deberían haber tenido una atención y seguimiento judicial, pero obstruyeron y cerraron el caso en la Justicia Argentina. Es lamentable!.