Por Martín Gerardo Bermúdez
Fuimos colonia de un país racista, intentaron invadirnos países racistas, recibimos inmigrantes de todo el mundo y tuvieron igualdad de oportunidades, pasamos una dictadura pero recuperamos la democracia y juzgamos a los genocidas y fueron presos, se la pasaron extrayendo recursos y forzando endeudamientos usuarios… En fin, nuestra historia es más de tolerancia y resiliencia que la de muchos.
Tuvimos y tenemos (aún y a pesar de todo) un excelente sistema educativo que recibe extranjeros sin distinción, un sistema de salud que a pesar de sus contrastes y falta de recursos sigue siendo de excelencia, una riqueza en el arte y las ciencias que nos distingue, un territorio hermoso y rico (por algo quieren comprar y los cipayos corruptos vender) y un clima benigno en casi todo el país. Producimos alimentos de excelencia y tuvimos un desarrollo tecnológico e industrial notable, que ahora tiene un declive por políticas del gobierno.
En materia de tecnología de la información hemos creado muchísimo y surgieron unicornios de valor global.
Construimos satélites y desarrollamos energía nuclear con fines pacíficos.
La lista sigue y mucho.
La verdad, me importa muy poco la campaña en redes y su funcionalidad a la locura que nos gobierna.
No me importa qué cartel me ponen.
En lo personal, he viajado demasiado como para ser racista.
Soy argentino, estoy orgulloso de ello, nunca anhelé otra cosa.
Si nos gobierna un raro que quiere que lo sometan otras banderas, con su pan se lo coma.
En el tiempo está la verdad y todo, todo, concluye al fin.
Para mí, está campaña es ruido que ignoro.
Hay mucho para pensar y vamos a tener mucho para corregir los dislates de todos los políticos en general y de esta manga de rufianes en particular.
Lo dije al principio, superamos muchas cosas y ésta también pasará a la historia nacional de la infamia.
A trabajar, que el ruido es sólo eso, argentinos.