
Graves anomalías se denuncian desde la sede Quilmes del UPSRA, sindicato que reúne a trabajadores de la seguridad.
Angel Alberto García, secretario general del gremio nacional, oriundo de Quilmes, tiene, por su función, la potestad de manejar muebles e inmuebles que son patrimonio del Sindicato, pero denuncian que desde el gobierno anterior no se le reconoce su autoridad, y lo que es más preocupante, según informan mediante comunicado, es que la Justicia no interviene.
Casas tomadas
Ya se recuperó, con fallo judicial, uno de los inmuebles afectados, que es el hotel Regidor de Mar del Plata, para usufructo de los asociados según el convenio que se había firmado en tiempo y forma. Pero la sede central de la calle Tucumán al 3600 permanece tomada junto a un anexo por calle Bulnes, ambos en ciudad de Buenos Aires, y un predio recreativo en Moreno, por un grupo de gente a las órdenes de un interventor, no reconocidos por el gremio.
El apuntado como responsable de estas tomas es un tal Riquelme con varias denuncias previas en distintas causas, y ahora por intento de homicidio por los graves hechos acontecidos la semana pasada, cuando un grupo de asociados que responde a García como secretario del gremio, se dispuso a ingresar a la sede central y fue recibido a los tiros.
El dermotest indicó que Riquelme había manipulado el arma desde donde salieron los disparos, y algunos testigos manifestaron que tenía en su poder otras armas que habrían sido descartadas, ya que no se las encontró.
Otros hechos de violencia
Estos se suman a hechos de vandalismo que sufrió el gremio en sus inmuebles, tanto en Quilmes como en Lomas y que este CIQ informó.
Además hay 14 vehículos tomados en poder de ese grupo que no tendría ningún reconocimiento.
La conducción del gremio está disputada pero hay una sola legitimidad y es la que reconocen los socios, a los que la Justicia no puede dar la espalda.
Este CIQ informó en su momento la intervención sufrida por la obra social, en plena pandemia, que hizo que los socios se quedasen sin cobertura y a los que el sindicato asistió en los casos más urgentes hasta que se normalizara. Un hecho también anormal.
