UN PUNTO AL QAC, FLOJO EN PARANA

Gonzalo Sosa

PARANÁ (enviado especial) – Quilmes salió a la cancha de Patronato con una formación muy distinta a la del partido ante Suárez de la fecha anterior. Fue un 4-3-1-2, donde Ramiro Luna hizo las veces de enganche y en otras se acopló al medio campo.

En el inicio del encuentro se vieron las caras distintas. Solo con un poco de ganas, el local fue más que Quilmes. Le costó mucho el equipo de Sergio Rondina salir del fondo con pelota dominada y mucho más con pelotazos. Pareció que había más camisetas blancas que azules en el terreno. Sin embargo, en llegadas estaban parejos: un cabezazo desviado de Emanuel Dening y un remate de Leandro Allende (que tapó Julio Salvá).

A los 21 minutos, una pelota llovida en el área de Quilmes no fue despejada. La tomó Dening y se metió entre Damián Adín e Iván Ramírez y se generó la falta. El penal que cobró el juez Emanuel Ejarque nunca va a ganar el premio a “penales más obvios del mundo” pero tampoco es que pitó una barrabasada increíble como ha sucedido en otros encuentros. Dening definió y Gagliardo se tiró para el otro lado: 1 a 0 y a remar. Le costó muchísimo a Quilmes cambiar la imagen; de hecho, no lo logró y, hasta el final de la primera etapa, se sintió muy cómodo el local. El Cervecero tuvo un acercamiento con Herrera, pero adelantado.

La conclusión de esa primera etapa fue que, o había una cirugía urgente, en especial en lo actitudinal, o Devoto.

Segundo tiempo: los goleadores son inmunes a la crítica

Para la segunda parte, ambos equipos volvieron al campo sin cambios. Quilmes mostró una actitud muy distinta, con el arco de Salvá como objetivo. Sin embargo, le costó mucho tener aproximaciones reales a la valla de Salvá. En ese contexto,una pelota abierta por la derecha hacia Bordagaray hizo que el Memo pruebe de una: la bola se fue desviada. En la siguiente, Emanuel Herrera la aguantó en el ángulo que conforman el área chica y la líne de meta, la metió sin ver hacia el medio y Ayrton Sánchez remató. La pelota se fue cerca.

Quilmes mostró algunas variantes en ataque; en especial con Herrera, que se fue de la posición de delantero central en algunas ocasiones y aguantó la pelota para la llegada de algún compañero, como en la jugada descrita.

En busca de velocidad, Rondina mandó a la cancha a Ramiro Martínez y a Axel Batista. Pero, de a poco, Quilmes perdió intensidad. Mientras que Patronato avanzó unos metros en el campo. En este contexto, el elenco local se paró de contragolpe. En tanto que al Cervecero le costó mucho más romper el fondo del Patrón. Quilmes intentó mucho más por izquierda, con Batista y Luna, pero no logró acceder a situaciones claras de gol salvo un centro que derivó en la testa de Herrera pero que, en lugar de cabecear al arco, optó por dársela a un compañero. Hubo otro cabezazo, esta vez de Gauna, pero se fue muy alta la pelota.

Cuando parecía que otra derrota iba a venir sobre Quilmes llegó el empate. Gran mérito de Maximiliano Gagliardo en jugar rápido en la salida para Allende; este envió habilitación a la carrera para Herrera quien, desmarcado, corrió por izquierda, encaró al arquero y definió al segundo palo en ángulo difícil.

De ahí al final no pasó nada. Quedaron en el cielo de Paraná los cohetes de un Patronato que se durmió al final y por eso se lo empató el Cervecero. El mérito de Quilmes es haber tenido un 9 en cancha hasta la última instancia y, a su vez, reponerse en el último minuto de lo que casi parecía una derrota. Se lleva del Presbítero Grella un empate con sabor a triunfo por las circunstancias y alternativas del marcador. Pero, en el juego, el equipo de Rondina aun tiene mucho que mejorar para no sufrir ante rivales de poca monta como el que jugó esta fecha.

Foto: Prensa Patronato.

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