LA MASACRE DE LA CITRONETA: 50 AÑOS

Foto destacada: Roña, al cementerio de La Tablada (Crónica)

En el aniversario de Trelew, en Quilmes, era espiada una antigua casa en Videla 236, recién alquilada a una pareja, junto al colegio Mosconi, frente al PST.

En Bernal, dos autos robados fueron devueltos, algo impropio de ladrones. Cerca, jóvenes de la Regional 1 comentaban:

–Los obreros de IKA Renault en Córdoba están en conflicto. En su apoyo, se decidieron atentados para el 18 y 19 de agosto.

Por eso, ocho con armas largas sacaron a los diez empleados de Automotores Quilmes, incendiaron el lugar, tres patrulleros y un auto. Ninguno imaginó qué cara saldría esa boleta.

La noche del 21, en la guardería de La Cañada, se reunieron a preparar los actos relámpagos del día siguiente. Una vez definidos los roles, salieron en grupos de dos o tres. Hugo Colaone salió con una compañera de la Ribera hasta la parada del 98, donde se despidieron.

Van Lierde, Pablo Alejandro

Pablo Gringo van Lierde, Eduardo Roña Beckerman y Carlos Baglietto subieron a una Citroneta que Lucía había usado la noche anterior para pintar/volantear. Pararon en el bar El Chiche, de Belgrano y 9 de Julio, Bernal.

En las primeras horas del 22, hicieron un par de cuadras en pos de seguir la tarea. Ante un paredón, se vieron sorprendidos por el reflector de un auto desde el que les apuntaron con Itakas y metras, dos con camperas verde oliva y, un tercero, con sacón de cuero:

–¡Policía! ¡Pongan las manos sobre la Citroneta!

Los palparon mientras uno obligaba a circular a otros autos.

–No cometemos ningún delito. Somos de la JP; venimos del local de la calle Chile. Paramos a morfar algo, ya nos íbamos.

–¿Así que salieron de pegatina por el aniversario de Trelew?

Les obligaron a subir a la caja del vehículo.

–¿A qué peronistas conocen en Quilmes?

–A Coco Andreoli –la mentira de Baglietto le valió un golpe.

–Ese está en el CdeO.

El de sacón marrón, sentado al volante, también preguntaba.

–¿Quién es el responsable de Quilmes?

–Ramón –otro golpe.

–Se llama Lucho. ¿Dónde vive? ¿Dónde están los fierros?

A Roña también le dieron un culatazo en la cabeza.

–A Firmenich y a Gullo, ¿cómo se los puede encontrar?

–¿Qué opinan del CNU?

–¡Comisario, vamos a llevarlos a la parrilla!

Cuando apagaron el motor, oyeron el croar en los charcos.

Les hicieron bajar y poner las manos sobre su Fiat 125.

–Señor, esto no es una comisaría –protestó el Gringo.

–En estos procedimientos nunca los llevamos a la seccional. ¿Dónde está Firmenich? ¿Y Gullo? ¿Cuál es la casa de Lucho?

Ante la constante negativa, les sacaron abrigos y documentos.

–Suban a la Citroneta.

Junto a la goma de auxilio se acostó Baglietto; sobre él, Beckerman debió poner medio cuerpo porque no entraban.

–Chau, Negro, acá se termina –se despidió van Lierde.

Sobre el silencio, en que sólo se oía el motor del Fiat, atronó la primera descarga contra el Gringo, Roña y Carlos, que alcanzó a putear antes de que su boca se llenara de sangre.

Cuando oyó alejarse al Fiat, sintió al Gringo respirar fuerte, poco tiempo. Quiso incorporarse pero le tiró el pelo, enganchado de la carrocería. Después, tardó en quitarse de encima un cuerpo. Reptó hasta la cabina; vio el capot levantado, tardó en arrancar el motor y manejó doscientos metros hasta que se le quedó.

Caminó por un basural. Le hizo señas a dos camiones de basura. Frente a un rancho rodeado de perros, gritó. Oyó a un anciano:

–No puedo levantarme, estoy muy enfermo, me estoy muriendo. No puedo ayudarlo, amigo. –Y en otro tono– Levantate, vos; andá a ayudar a ese hombre. Levantate si sos criollo –nadie salió.

Cuando se iba, vio acercarse luces del lado del río. Hizo señas.

Del auto que frenó bajaron hombres con armas en la mano.

–¡No me maten! ¡No me maten!

–Tranquilo, somos de la Comisaría de Quilmes.

Gringo, un hermano. Mis padres no paraban de llorar en su velorio; me contó mi madre que fue la unica vez que vio llorar a mi padre (sobreviviente de la revuelta de Valle). No pudimos despedirlo, fuimos detenidas a la misma hora que asesinaban a nuestros compañeros. De casualidad estaba con Vicky porque éramos amigas, pero ella militaba en Quilmes; yo, en Ezpeleta y Berazategui.

Nita Petersen

A la 1:45, sorprendidos, los espiados de JP en la casa de Videla 236 quisieron huir por los techos; uno se escondió en el baño de una escuela, pero estaban en una manzana rodeada por la Policía:

–Secuestramos revólveres en Alvear y Alem además de molotov y 15 granadas a Mariana Crespo (24 años), maestra de la Capital; Silvia Mabel Ibarra (22), de Guido 634; Roberto Bertazi; Honorio Rodolfo Larumbe (25), técnico mecánico; Angélica Petersen (21), de Acha 24, y Victoria Lombán (19).[1]

[1] Según Clarín del 24 de agosto, Lombán vivía en Belgrano 815. Diario Noticias, del 25 –pp 9–, escribió “Lombon” y no mencionó a Bertazi, pareja de Vicky.

A esa hora, en Varela, una bomba volaba los vidrios del Banco Avellaneda y, un petardo, los de la Agencia Chrysler.

Los de Quilmes 1ª que patrullaban Camino Blanco explicaron:

–Un camionero nos avisó que andabas por acá muy malherido.

Cuando llegó una camioneta Dodge, de las nuevas de la Policía, Baglietto fue cargado rumbo al hospital.

Atendía la Guardia, Rubén Turco Elías:

–¡Cómo me lo traen así a Carlitos! Mirá cómo tiene la cadera.

El Turco había puesto en funciones en la UES Ezpeleta a Roña.

El universitario Gringo van Lierde, de Martínez, responsable en esta región, fue llevado a la morgue de Ezpeleta.

Roña, compañero de Pablo Meijide, vivía con sus padres en la Capital. Fue inhumado con la asistencia del secretario de JUP, Tala Ventura, Gullo, los diputados Leonardo Bettanín (JP) y Rubén Rabanal (UCR). Será reemplazado en la UES por el presidente del Centro de Estudiantes del Comercial 3, Hugo Pájaro Colaone.

Bekerman, Eduardo Horacio

Por Montoneros, Ricardo Haidar despidió a los fusilados.

Mariela van Lierde recordó la intención del papá:

–Quiso llevarlo a Bélgica; Pablo se negó. En reunión familiar, confesó que iba a doparlo para sacarlo del país, pero no se animó.

El PRC y la FJC, fiel a su estilo, inscribieron la masacre la ofensiva de la oligarquía imperialista, pero Télam adelantó una versión propia de lo por venir: “Por indisciplina, la guerrilla ajustició a dos integrantes”, y la Policía desmintió que hubiera sido CNU, con lo que el crimen le fue atribuido a la Brigada Quilmes por Jorge Todesca, por entonces dirigente montonero en la Regional 1.

A dos años de la masacre de Trelew, las escuelas no dieron clases o los padres no enviaron a sus niños. Hubo atentados sobre las vías de Don Bosco, gomas quemadas a lo largo de Calchaquí; autos incendiados; miguelitos y cajas que simulaban bombas.

Baglietto

Todo partía de la orga con la que Stella Edén tuvo su choque:

–Ahora, está en el hospital, pero apenas se recupere va preso.

Empezó a buscar Montoneros que se animaran:

–Tienen que sacar de ahí a Carlos.

–No, Negrita. Es mucho riesgo.

La mujer contó con muy pocos para rescatarlo:

–Es la segunda vez que rompo con ustedes, cagones traidores.

El Sol publicará: “Por pedido de la familia fue operado en la Clínica San Martín, de la Capital”.

Sus compañeros de la UBC, Lucía y Lucho, se mudaron:

–Acá van a reconocernos; en cualquier momento, nos la ponen.

Sin embargo, quien terminó muerto, el 31 de agosto, fue el veinteañero Orlando Feliciano Fernández, subayudante de la Comisaría Quilmes 1ª:

Reconoció en público haber participado en los fusilamientos de los compañeros Beckerman y van Lierde.

Revista Evita Montonera

El Cuerpo Nacional Ejecutivo de la Alianza Antiimperialista Argentina también emitió un comunicado, el 18 de septiembre, en el que nombró a los quilmeños en una lista de once ejecutados “con la aprobación anterior o posterior de este Cuerpo. AAA”.

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Hacia julio de 1976, van Lierde aún figuraba en un Memo del Servicio de Información de Defensa (SID) en Uruguay como Montonero buscado.

  • Este jueves 22 desde las 18.30, Bekerman será homenajeado en el claustro central del Colegio Nacional de Buenos Aires (Bolívar 263), donde fue velado en 1974, luego de que fuera acribillado por el terrorismo paraestatal. Los organizadores del homenaje informaron que el acto es abierto. Antes de ir, deben anotarse con nombre y DNI en roniabekerman50@gmail.com

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