La realidad de la Escuela 501, de República del Líbano 450, es triste y preocupante, un directivo refiere:
«Cada vez que llueve, nuestra escuela se inunda. El agua entra, afecta los pisos, las paredes y hasta las instalaciones eléctricas, poniendo en riesgo a estudiantes y trabajadores. No hablamos de un hecho aislado: es una problemática que se repite cada tormenta. Nuestros estudiantes merecen aprender y crecer en un espacio seguro, digno y en condiciones. La educación no puede depender de que llueva o no».
La institución lleva hechos varios reclamos a las autoridades.
