En Alem y Moreno, vecinos y recicladores juntaron algo del material.
(CIQ) En el mes en que el distrito cumplió 360 años, en una tarde nublada, fueron tirados a la vereda libros, registros históricos del Concejo Deliberante de las décadas del ’50 y ’60 y escritos extraídos de donde fuera la casa del ex intendente Rodolfo López. El interior de la casa, filmado antes de la limpieza, fue compartido por La Noticia de Quilmes.
Allí, la actriz Silvina Sastre (sobrina nieta de Sara Sastre) se filmó indignada mientras comentaba que junto a unas compañeras con quienes investigan la historia de la dinastía de la familia López le habían pedido al arquitecto Mariani rescatar el material que hubiera pero que les habían mentido que no quedaba nada.
También el divulgador Jorge Márquez compartió en las redes su repudio:
Veo un reel de Instagram con una gran pila de material histórico tirado en la esquina de Alem y Moreno. Libros, fotos, digestos. Documentos de nuestro pasado arrojados a la calle como sí fuera basura. Mucha tristeza ante la ignorancia y el desinterés de quienes decidieron no resguardar, cuidar o preservar, testimonios de nuestra historia. Ante tamaña muestra de egoismo, todo mi repudio.
Jorge Marquez
La Junta de Estudios Históricos de Quilmes reclamó que este tipo de materiales sean identificados y preservados antes de ser descartados:
Desde la Junta de Estudios Históricos de Quilmes, con 82 años de existencia, vemos con profunda tristeza cómo personas que carecen de conocimiento de nuestra rica historia local, arrojan a la calle el acervo bibliográfico de quien fuera nuestro Intendente Rodolfo Adalberto López, conocido por su apodo «Robín» López. Gobernó Quilmes entre el 1 de mayo de 1958 y el 16 de abril de 1962. Pertenecía a la Unión Cívica Radical (UCR). Formó parte de una histórica familia de políticos quilmeños. Era hijo del diputado Rodolfo Alberto López, sobrino del intendente José Eduardo López (1927-1928) y nieto del intendente José Andrés López (1904-1905). El desconocimiento de quiénes somos y quiénes fuimos hace mucho más doloroso el hecho que la esquina donde fueron arrojados libros, fotos, mobiliario, etc. es en plena zona céntrica, a pocas cuadras de nuestra querida Biblioteca Pública D.F. Sarmiento que cuenta con nada menos que 154 años de existencia. Lo que ayer se tiró debía ser preservado para las generaciones futuras porque devela un fragmento de nuestra rica historia; hace pocos días cumplimos «tan sólo» 360 años de existencia como Quilmes. Les pedimos a los vecinos que hayan podido rescatar algo, que nos permitan al menos copiarlo para tenerlo en la Biblioteca Pública y las bibliotecas populares de nuestro distrito. Y también que, ante situaciones similares, se comuniquen con nosotros a través de nuestras redes o con algún organismo de cultura de la Municipalidad para proceder a retirar este tipo de material que, reiteramos, debe ser preservado para la posteridad. Quien no conoce su origen y su historia es imposible que ame el suelo donde vive.
