Murió en prisión domiciliaria
Luis Horacio Castillo se sirvió de los beneficios de la impunidad durante más de 44 años hasta que, el 26 de marzo de 2024, fue condenado a cadena perpetua por el TOCF 1 de La Plata, encontrado responsable de decenas de crímenes de lesa humanidad en el marco del terrorismo de Estado.
A partir del trabajo de la querella de la Municipalidad de Avellaneda, representada por el Dr. Claudio Yacoy y la Dra. Miryam Espinoza, en representación de la víctima Mercedes Albariño Blanco, Castillo fue imputado en la Megacausa Brigadas en 2022, tras haberse acreditado su participación en los CCD El Infierno y Pozo de Banfield.

Durante el desarrollo del juicio, en base a testimonios y pruebas, quedó demostrado que Castillo privó de modo ilegal de la libertad, custodió y aplicó tormentos a cerca de 40 víctimas, entre ellas Héctor Oscar Callejas y Mercedes AB, durante el tiempo que permanecieron en el CCD de la Brigada de Investigaciones de Lanús. A esto se suma el testimonio de otra víctima, Carlos Iaccarino (ligado a Quilmes), quien lo reconoció como responsable de la aplicación de tormentos para obtener tanto las declaraciones, como para lograr el desapoderamiento de sus propiedades y bienes.

Se lo encontró culpable de la desaparición forzada, del secuestro, la tortura y violación de los pibes y pibas desaparecidxs durante La Noche de los Lápices desde septiembre de 1976.
La muerte lo encontró juzgado, sentenciado y en prisión (domiciliaria, pero prisión al fin) por cada crímen que cometió, algo que se logró gracias al gran trabajo de las víctimas, sus familiares y el compromiso del Municipio de Avellaneda con las políticas de Memoria, representadas en la querella encabezada por el Dr. Yacoy.
Murió juzgado y condenado, se lleva con él, un historial lleno de perversión, manchado por el dolor y la sangre de cientos de compañeros y compañeras. La lucha nunca ha sido en vano. No Olvidamos. No Perdonamos. No nos reconciliamos.
MEMORIA – VERDAD – JUSTICIA

Víctimas quilmeñas
María Leonor González (caso 322), Urbano Ciavaglia (caso 323), Armando Dionisi (caso 324), Juan Carlos Duca (caso 325), Horacio Fagioli (caso 326), Graciela Beatriz Gómez (caso 327), Marcelo Santoro (caso 329). Los datos son del veredicto condenatorio contra Castillo en el Juicio Brigadas por su actuación como oficial de inteligencia de la bonaerense en el Pozo de Banfield y El Infierno, de Avellaneda. También María del Carmen Alburúa (caso 328, quien habrá de presidir el Concejo Deliberante de Quilmes); Walter Docters (caso 385) secuestrados en el Pozo de Quilmes, y Héctor Daniel Klosowski (caso 563), de Berazategui.

El violador tenía una escuela
Castillo (83 años) era dueño del Colegio San Diego de Wilde.
Hacia 1979, empezó con una guardería en el sótano de su casa familiar en Polonia y Mitre. Con lo que le cobraba a los padres de las criaturas que el violador retenía en su sótano, junto a su esposa, empezó a capitalizarse para poner la escuela un par de años después en el emplazamiento actual, sobre Corvalán 69 (Jardín de infantes) y a la vuelta, en Brandsen 5871/971.
Castillo se retiró como comisario en 1986. Continuó al frente de la escuela hasta 2022, cuando fue desvinculado tras su procesamiento, previo a la condena de marzo de 2024 por crímenes contra 605 víctimas en las brigadas de Quilmes, Banfield, Lanús y San Justo.
Fue condenado por «abuso sexual con acceso carnal en tres casos y abuso deshonesto en cinco casos; desaparición forzada agravada de cinco embarazadas y desaparición forzada agravada de cuatro menores de 18 años».

Desde las redes del colegio piden «respeto» en los comentarios y eliminan los que referencian a su historia de sangre y dinero mal habido.
Foto: Grito Del Sur

Muy buen trabajo, compañeros, los felicito. Memoria Verdad Justicia hasta que todos pagan x sus crimines, x todos x los 30000 desaparecidos. Gracias
Mercedes
Gracias a Ud., por leernos y participar de nuestro sitio.
Muchas gracias por la nota Alberto. Es muy importante esclarecer en momentos en que desde el gobierno nacional se intenta desandar el camino de Verdad y Justicia. La importancia de mantener y profundizar los juicios nos permitió dar con este genocida oculto durante más de 40 años. Es muy probable que muchos de ellos, aún vivan entre nosotrxs disfrazados de gente de bien.