AL QAC, UN EMPATE LE PERMITE SOÑAR

BUENOS AIRES – Quilmes sufrió un primer tiempo en donde le costó todo. Aguantar los embates de Ferro y generar juego. Sin embargo, tras los dos goles, fue el elenco que mejor quedó parado. Se sobrepuso a los cachetazos e igualó un partido que pintaba difícil.

Quilmes debía aguantar esos primeros 15 minutos de embates de Ferro. Lo dice el manual de los playoffs del fútbol de ascenso. El elenco de la dupla Orsi-Gómez salió con todo a comerse crudo al Cervecero. Sin embargo, no sin sobresaltos, García Basso, los dos Barrios y, en menor medida, Ortega, coordinaron bien las salidas del fondo. No obstante, costó mucho hilvanar juego con los mediocampistas; y ni que hablar el ataque.

En este contexto se desarrolló un primer tiempo intenso por el juego propuesto por Ferro, pero carente de situaciones
de riesgo. Los de Caballito tuvieron dos de esas que se anotan solo en partidos malos: un tiro cruzado de Rodríguez que se fue cerca del palo y una bola que Mosca se llevó por delante tras centro de Grana. A partir de
la segunda mitad de esta primera etapa se vieron las situaciones más de riesgo. Primero, un centro rasante de Rodríguez por izquierda que Saracho justo sacó con el pie cuando acechaban dos de camiseta verde casi en el área chica. Quilmes, por su parte, intentó con un centro de Silva que Anselmo no llegó a concretar y con otro de Ortega para Pavone, en remate que tapó Miño.

En esta primera etapa, al equipo se lo notó falto de juego e ideas para acercar a Pavone y a Anselmo al resto de sus compañeros. De bajo nivel Calello, tanto a Silva como a Moreno se les complicó hilvanar juego para asistir a los de arriba.

Mariano Pavone festeja su gol

Segundo tiempo

En la segunda etapa, ambos salieron a la cancha sin cambios. Ferro pegó primero y de rebote. Desde el borde del
área le pegó Hernán Grana y, cuando Saracho estaba listo para capturarla, la pelota dio en el pie de Pier Barrios
y se le metió en el ángulo inferior izquierdo al 1 cervecero
. Más allá del bajón por el tanto en contra, es
de destacar la actitud del golero, quien inmediatamente sacó la pelota de su arco y empezó a arengar a sus compañeros para que no se queden.

En ese lapso, el equipo tuvo un doble mérito. Por un lado, amortiguó la euforia que desplegaban los hinchas de Ferro
desde las dos tribunas para con su equipo. Por otro, pensó. Empezó a rotar la pelota, a girarla por el frente de ataque. Ortega se desprendió mucho más que en la primera parte y Bonetto también subió unos metros. En eso, Rafael Barrios la agarró en la mitad de cancha y se la dio a Pavone, que estaba en el área. El Tanque, marcado por Sills, giró e hizo el mismo gol que le convirtió a Agropecuario en enero: media vuelta y remate al segundo palo. La bola entró a pesar de la estirada de Miño.

A partir de allí, se vio lo mejor de Quilmes gracias a los cambios del técnico. Entró muy bien Obregón, quien calmó la pelota y la mantuvo en el medio campo. Es que no hubo grandes llegadas de riesgo. Para Ferro, un remate de Rivero a la carrera muy débil, un centro que descolgó Saracho y le quedó a Moreyra, quien le pegó y rebotó en Pier Barrios; y no mucho más. Quilmes, por su parte, tuvo a Facundo Pons, que conectó un centro de Obregón y tapó el golero porteño. Por su parte, en el final del partido, el Toro Blanco se escapó cuando ganó la bola y, al momento de definir, optó por el pase a Pons. Se la quitó un defensor.

A todo esto, ya había entrado Bottari para reforzar el medio. No es que los dos se conformaron con el punto, solo que el empate se dio más porque las defensas funcionaron mejor que los ataques. El mérito cervecero es poder haber jugado con todo en contra y, más allá del rendimiento muy bajo de casi todo el equipo, sacar el cotejo adelante
en la segunda etapa.

El próximo lunes estará la verdad en el Centenario, en el cotejo de vuelta.


Edición 479 de INDIOS QUILMES con la cobertura del cotejo ante Ferro.

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