
En la última sesión del Honorable Concejo Deliberante de Quilmes, el concejal Ricardo Rij sorprendió a propios y ajenos al votar a favor de una minuta de comunicación que exige al gobierno nacional la entrega de alimentos para los comedores populares de la ciudad. Esta propuesta, presentada por el concejal Gabriel Ibarra de Unión por la Patria, busca remediar una crisis alimentaria que ha afectado a miles de familias.
El concejal Ibarra destacó en su intervención la grave situación que enfrentan los comedores populares debido a la falta de alimentos, una situación que se arrastra desde hace 160 días. Ibarra señaló que el gobierno de Javier Milei y su ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, no solo han fallado en distribuir los alimentos necesarios, sino que además mantienen grandes cantidades de comida almacenada sin distribuir en depósitos de Villa Martelli y Tafí Viejo. Esta falta de acción, aseguró Ibarra, profundiza la pobreza y el hambre en los barrios más necesitados.
En respuesta, el concejal libertario Ricardo Rij, quien hace días sostenía en el HCD ser el dueño de la lapicera de la Libertad Avanza en Quilmes, defendió su compromiso con los comedores. En su alocución, Rij admitió que la fluidez en la entrega de alimentos no se ha frenado para aquellos comedores que tienen sus papeles en orden, aunque invitó a los presentes a proporcionar documentación para intervenir personalmente ante el ministerio correspondiente. Una contradicción evidente ya que también reconoció que los alimentos no están llegando de manera efectiva, lo cual contradice sus declaraciones del 16 de mayo en un programa de Radio Quilmes donde dijo:
“Los comedores que tienen todo en regla continúan recibiendo mercadería».
El debate se intensificó con la intervención del concejal Ezequiel Arauz, quien criticó la falta de seriedad y la violación de derechos constitucionales al no garantizar la alimentación adecuada. Arauz subrayó la responsabilidad del Estado Nacional y la ineficacia de las promesas individuales de los concejales para solucionar un problema estructural.
El reconocimiento de Rij sobre la falta de entrega de alimentos, incluso en su propio comedor, llevó a su voto a favor de la minuta. Este gesto, aunque inesperado, evidenció la urgencia de la situación y la necesidad de una respuesta inmediata por parte del gobierno nacional que está matando de hambre incluso a los propios.
La minuta de comunicación, una de las más debatidas de la sesión, pone de relieve un tema extremadamente sensible: el hambre del pueblo quilmeño. Mientras los galpones del Ministerio de Capital Humano están llenos de alimentos a punto de vencerse, miles de personas en Quilmes sufren la falta de comida.
Es imperativo que las autoridades nacionales tomen medidas inmediatas para garantizar que los alimentos lleguen a quienes más los necesitan y que se respeten los derechos básicos de todos los ciudadanos. La situación actual no solo es una falla administrativa, sino un atentado contra la dignidad y el bienestar de la comunidad.