UN RAYO EN LA NOCHE HIZO GANAR AL QAC

Tenía que ganar así. Ajustado, con desbarajustes defensivos y con un tiro de jerarquía, como el remate de Tomás González que posibilitó el 2 a 1 con el que Quilmes le ganó a Gimnasia y Esgrima en el Centenario. En el primer tiempo, abrió la cuenta Martín Giménez (penal) y empató Blas Palavecino para el equipo de San Salvador de Jujuy. En el complemento, con todas las dificultades a cuestas, el Rayo González puso el 2 a 1 y desató la alegría de los 14 mil cerveceros que poblaron las tribunas del estadio Centenario.

El primer tiempo de Quilmes no fue bueno. Le costó lo mismo de siempre: ser firme en el mediocampo. Tanto Santiago Puzzo como Axel Batista no son volantes de marca y, entonces, a Iván Ramírez se le hizo cada vez más complicado retener rivales. Sin embargo, el Cervecero golpeó temprano con un claro penal por patada. Martín Giménez definió suave y Quilmes se puso 1 a 0. Pero, por lo descrito, Gimnasia empató enseguida con una escapada, centro atrás y definición de cara al arco de Blas Palavecino. Sin embargo, el equipo jujeño también mostró sus limitaciones en ofensiva y el partido se tornó de bajo vuelo. De hecho, esa primera etapa se terminó y el Cervecero contabilizó dos ocasiones no muy claras: un tiro alto de Lucas Abascia desde ¾ de cancha y una palomita con poca fuerza de Martín Giménez.

Para el complemento, sin cambios, el que intentó más fue Quilmes. Se notó, en cambio, una postura conservadura de Gimnasia no solo en el dispositivo táctico (Luis Rodríguez jugó casi de mediocampista defensivo) sino también en la actitud de hacer tiempo en casi cualquier situación. Pero eso no alcanzó. El equipo de Franco fue un barullo al que le costó sobrepasar la muralla jujeña. Optó por tirar centros cuando los defensores centrales del Lobo eran más altos y más capaces en el cabezazo que la ofensiva decana. El partido se iba a resolver con un error o una genialidad; y esta apareció a los 33 minutos con un desborde de Tomás González y definición por encima de Alan Sosa. Un golazo de otro partido permitió el desahogo de Quilmes tras cuatro fechas sin ganar. Hasta el final, otra genialidad fue la jugada de Axel Batista que quedó mano a mano con Sosa, pero ganó el duelo fue ganado por el golero.

No hubo más nada. Dos tiros al arco en todo el segundo tiempo le alcanzó a Quilmes para llevarse los tres puntos y quedar en la conversación que mantiene desde el inicio del año: la de la punta por el campeonato. Obvio que hay cosas para mejorar: el retroceso defensivo y la contención en el mediocampo, en especial. Aunque esta última pareciera ser despreciada por el planteo ultraofensivo del entrenador, que no siempre da resultados. Esta vez, sí lo dio, gracias a la exquisitez en la definición del Rayo González.


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