ENCUESTAS, MENTIRAS Y LAS CARAS DE LA GENTE

Por Martín Gerardo Bermúdez

Comienza el campeonato nacional de encuestas truchas. Son para cagarse de risa.
La mejor encuesta es el resumen de tu tarjeta, los negocios que cierran y el dinero que se termina antes de empezar el mes.
La mejor y más certera encuesta es la cara de los jubilados abandonados por el estado y la sociedad que contempla en silencio como se los extermina.
La manera de darse cuenta es mirar bien quiénes están en el gobierno y qué modelos acompañaron.
Otra encuesta posible es en las farmacias, viendo cómo la gente pregunta precios y se va porque, sencillamente, no puede comprar sus medicamentos, ni siquiera los que son para atender sus enfermedades crónicas.
Mirar la represión salvaje también es una excelente manera de tomar el pulso social y político, porque va de suyo que hay represión porque hay movilización y eso, mis queridos compañeros, ocurre cuando la sociedad no da más.
También podemos hacer una encuesta en restaurantes, en los que todavía no cerraron, para ver cómo se sostienen a fuerza de menú ejecutivo, reducción de porciones y descenso de la calidad de sus productos, para poder aguantar los trapos.
O bien preguntar en las entidades PyME a ver cuántos cerraron y cuántos van camino a ello.
O quizás, podríamos ensayar una encuesta en la colectivos laborales que vieron caer sus sueldos bajo la línea de pobreza mientras el Secretario General de la CGT sostiene un discurso tibio, de pecho frío aferrado al poder que quiere justificar su inacción, cuando deberían meter un paro general por mes, al menos.
O sería bueno trabajar en una hipótesis en la que nos abstraemos de las redes sociales manipuladas por los trolls y la IA y, simplemente, escuchamos a los vecinos en la verdulería, el almacén o cualquier otro lugar donde siguen comprando, aunque cada vez menos.
Lo único que nos falta, para sumar a la tristeza general, es ver los números de la tasa de suicidios, que aumenta.
No me vengan con encuestas.
El país está destruido por haber pensado que una manga de frikis y políticos-oportunistas-gatopardos que inexplicablemente no fueron en cana nunca, iban a hacer algo bueno por el pueblo y el futuro de la nación.
Hay que despertar.
Hay que reconstruir.
Hay que dejar de lado la ostensible manipulación pagada por un puñado de ricos corruptos que quiere esclavos sometidos a su latrocinio desenfrenado.
Para eso hace falta generosidad , si esto fuera posible, por parte de algunos políticos que ya han juntado suficiente y deberían dar un paso al costado.
Es indispensable terminar con el nepotismo y abrirle paso a los que se forjan con esfuerzo y no con herencia.
También es importante entender que cualquier fórmula que contenga un Menem cerca está destinada a la corrupción sempiterna.
Así están las cosas, todos lo sabemos.
Ahora, a pensar por nosotros.

Imagen: La Prensa Panamá


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