En la audiencia 114 del Juicio a las Brigadas declararon dos sobrevivientes, uno de ellos Francisco “Barba” Gutiérrez, y un testigo de contexto. Se dio por clausurada, de esta forma, la etapa testimonial. La próxima audiencia se realizará en septiembre.
Francisco Barba Gutiérrez
El ex intendente participó de la última inspección ocular. Declaró que fue detenido en agosto de 1975 en la vía pública, en Quilmes Oeste. Tenía que encontrarse con unos compañeros para ir a un plenario sindical en Solano.
«Fui trasladado, junto a Horacio Rapaport, a la entonces Brigada de Quilmes, hoy sitio de Memoria. Me dejaron sin ropa, ataron y torturaron, se sentían gritos por la picana eléctrica de otras personas. Fueron dos o tres sesiones, muy dolorosas, después de una de las sesiones tenía mucha sed, no podía tomar agua porque decían que nos podíamos morir. No sé cuántos días pasaron, perdí la noción del tiempo hasta que llegó un momento donde dejaron de torturarnos”.
Luego, fue trasladado a la Brigada de La Plata, a disposición del PEN.
“La causa era ser montonero. Fui sobreseído en 1975. No me dejaban salir, tampoco del país. Estuve siete años lidiando con todo eso. En septiembre de 1982 logré salir en libertad. En la cárcel sufrimos muchas vejaciones, golpes, torturas”.
Mencionó lo que sucedió con Rapaport, quien fue sacado de forma ilegal por militares y les dijeron que a los tres días iba a volver, pero aparece «suicidado”, advirtió Gutiérrez, quien dejó en claro que el temor por su desaparición dentro del penal obedecía a que ya tenían conocimiento de los fusilamientos. Esto sucedió en febrero de 1977.

Daniel Feierstein, testigo de contexto, es doctor en Ciencias Sociales, investigador del Conicet y realizó numerosas investigaciones de concepto del delito de genocidio. Ya prestó declaración en otras causas.
“El genocidio tiene dos fases: la destrucción de la identidad nacional del grupo oprimido y la otra, la imposición de la identidad nacional del opresor”, dijo al explicar el concepto de Raphael Lemkin, preocupado por la calificación legal, ya que el delito más grave era el homicidio. Mencionó a continuación la resolución de las Naciones Unidas 96/1 de 1946.
Se centró luego en las discusiones que genera esa figura a partir de su sanción. Precisó que introduce el concepto de grupo en el Derecho, que “Desata una serie de discusiones en el sentido de cómo se define el grupo: quien maneja la estructura de poder es capaz de definirlo. Este terror nos ocurrió a todos y debemos preguntarnos por los efectos en la práctica cotidiana, nadie queda afuera, todos los miembros son parte necesaria y constituyente de ese sistema de funcionamiento”, aludiendo a la práctica represiva.

Atilio Portillo Servín
Fue secuestrado en la madrugada de 7 de septiembre de 1976 en su casa de Solano.
“Se apersonan tres que se identificaron como de las Fuerzas Armadas, golpearon la puerta dos que se dedicaron a revisar todo e incluso a empaquetar algunas cosas personales, y el otro quedó de guardián. Nos pusieron una toalla en la cabeza, a mi hijito y mi finada señora, que murió en el exilio. Un rato después, me sacaron afuera y dicen ´lo llevamos a Campo de Mayo´. Me pusieron una pistola en el oído y tiran un tiro, que me dejó sin oír nada durante mucho tiempo”.
También fue secuestrado su tío, Santiago Servín, quien vivía en la casa de atrás. Los llevaron a Arana.
“Sufrí mucho frío y de tanto en tanto, uno de los torturadores me golpeaba en el estómago, me tiraba en el piso y seguía, sin mediar ninguna palabra. Me llevaron a la sala de torturas, que era como entrar a una jauría. Me empezaron a golpear, tanto que al final me fichan en vinculación con el Partido Comunista, que militaba mi tío. Querían saber si era parte, dije que no y después de un rato, me llevan a una celda en la que ya había unas cuantas personas”.
Su tío fue trasladado luego al Pozo de Quilmes; continúa desaparecido.