
Pensando en qué palabras dedicarte en esta despedida, me aparecen frases como: «vuela alto», y reflexiono: ¿Más alto de lo que volaste en tu intensa vida? ¿Tanto como tus amados halcones?…
Buscando más profundo, seguiría así escribiendo mi deseo: » … hasta llegar a manos del que adoraste en tu memorable Biblia»… pero, si vos siempre estuviste en vuelo desde tu corazón hasta el de quienes te escuchamos, y es imposible no recordar este día tus comienzos en ese Quilmes efervescente de fines de los ’60-’70 con una juventud que estaba necesitando un ídolo local, y con Basoalto, Quiroga y Godoy gestaste Vox Dei para romper y sanar, rodando tu arte por calles de tierra y por nubes, para mostrar que se pueden crear sonidos fuertes teniendo un corazón tierno como el de esa juventud que te admiró con tus Libros Sapienciales:
«… Sé que en algún lugar alguien me espera hoy… Sólo sé que sé querer, y que tengo Dios y tengo fé, y que doy amor y puedo ser…»

Porque fuiste entonces nuestro profeta, filósofo, consejero, poeta, creo que encontré las palabras para tu partida de este plano:
Gracias, Ricardo.
Por todo lo que brindaste.
Y al Universo que nos permitió transitar esos caminos que abriste…
«Todo concluye al fin»…

Cuánta TRISTEZA la partida de este Gran ARTISTA y BUENA PERSONA, se lo va a súper Extrañar