
Ante los anuncios de compensaciones a los magros sueldos de los trabajadores en blanco e «informales» (se evitó, con cautela, las palabras «en negro»; así como no se habló de «desocupados», los olvidados de siempre, que no tienen aún precisiones y guías para acceder a tal beneficio) anticipamos: «Cuando el río suena, piedras trae».
Hoy es un día de expectativas, más allá de las polémicas, acusaciones e insultos entre dirigentes sociales, la ciudadanía quilmeña espera con ansiedad algo más que dos meses en los anuncios oficiales.
Tienen que definirse, hay mucha gente con trabajos precarios.