GRACIAS, PACHAMAMA

La ceremonia de homenaje a la Pachamama tuvo este año dos escenarios.

Uno, en la plaza San Martín frente a la Huaca, piedra sagrada de las comunidades originarias, que recordaron el destierro de la comunidad Kilme de Tucumán, en 1666, hacia estas latitudes. Un brutal destierro, sacrificio por el que llegaron muchos menos hombres y mujeres de los que fueron obligados a partir. Murieron mientras caminaban hacia aquí.

Otra, más festiva y de agradecimiento a la Madre tierra fue en el Museo del carruaje, en la calle Laprida, organizada por la Dirección de Pueblos Originarios del municipio.

Una banda de sikuris acompañó cada momento de la ofrenda, que el público disfrutó mucho.

Su titular, Julio Sosa, explicó la necesidad de vincular el agradecimiento a los frutos de las cosechas y el valor simbólico que eso lleva, con el respeto por la Naturaleza, la convivencia, el apego a la solidaridad entre hermanos y la reparación histórica de lo que han sufrido y sufren los pueblos originarios.

Julio Sosa

Sosa dijo a este CIQ:


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