En la sesión posterior al 1° de Mayo hicimos un homenaje a los Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular en el Concejo Deliberante de Quilmes, e hicimos mención a la propuesta de un Salario Básico Universal que se debate en el Congreso y que esperamos poder conquistar. A continuación la transcripción de lo que expresamos:
«A diez días del 1° de mayo quiero hacer un homenaje a los trabajadores y trabajadoras en general, pero a los trabajadores y trabajadoras de la economía popular de nuestro país en particular. ¿Quiénes son? Son quienes se inventan su trabajo con lo que tienen a mano. Son al menos 4 millones de personas.
En nuestro país y a partir del golpe de 1976, las políticas neoliberales sumadas a las modificaciones globales del mercado laboral hicieron que los niveles de desocupación se ampliaran de manera tal que, ya no hablemos de ejército de reserva como se creía hace unos años, sino sino que hablamos de exclusión. De los y las excluidas.
El capitalismo en esta etapa ya no necesita de márgenes muy importantes de la población y los expulsa. Los excluye. Es lo que el Papa Francisco llama “Cultura del descarte”. Es la injusticia social. El 1% de los habitantes de la tierra acumulan el 70% de la riqueza a nivel global.
En nuestro distrito, el 50% de los quilmeños viven en la pobreza.
Reconocerlos es la única manera de poder cambiar eso. Esos descartados y descartadas que a partir de 2001 comienzan a organizarse, a pelear y a conseguir derechos, pero sobre todo a hacerse visibles. Cartoneros, vendedores ambulantes, cuidacoches, costureros, feriantes, productores familiares de alimentos, quienes se desempeñan en trabajos comunitarios, quienes trabajan en la construcción o en emprendimientos barriales. Quienes han puesto a producir de nuevo a empresas quebradas y recuperadas por sus trabajadores.
Contra lo que se nos quiere hacer creer, los y las excluidas trabajan y trabajan mucho. Por pobres son señalados, perseguidos y estigmatizados. Todos los días políticos y periodistas de la oposición instalan la idea de que los culpables del atraso del país son ellos y ellas, quienes se inventan su trabajo y se ganan el pan como pueden, ajenos a los derechos que el Estado debiéramos garantizar.
Aun así, lograron organizarse, formar un sindicato y conquistar derechos. Tienen un salario social complementario de 18 mil pesos. Con eso no vive ninguna familia. Tienen obra social en algunos casos. Han sido reconocidos por el Estado como en Quilmes, donde la gestión de Mayra Mendoza posibilitó el sistema de recolección diferenciada en el centro, donde ya trabajan 70 personas.
Pero, la economía popular no es una cosa linda. No es una alternativa, sufre la lógica mercado y no siempre es solidaria. Por eso, el Estado tiene que poder garantizarles mejor calidad de vida. Nuestra función no es representar en forma desembozada al capital concentrado y profundizar la grieta social, que en definitiva es la única grieta importante y de la que no se quiere hablar.
Contra lo que se dice, no es el mercado el que garantiza una comunidad más igualitaria. Los discursos contra los pobres como si estos fueran los culpables de la crisis que vivimos, solo generan enfrentamiento y más odio entre argentinos. Es fácil usarlos y están de moda. Es reconociéndolos, reconociéndoles derechos, planificando políticas que los tengan en el centro como trabajadores y trabajadoras y como sujetos de derecho. Es distribuyendo la riqueza ahora.
Por eso hacemos nuestras propuestas como el salario universal básico para 9 millones de personas que se discute en el Congreso. Serviría para ponerlos por sobre la línea de indigencia, es decir garantizarles que puedan comer.
2 puntos de PBI y un reordenamiento de los programas existentes, diferenciando entre aquellos que sirven como ingreso y aquellos que apuntan al empleo. Parece demasiado. Pero acá se usaron 44 mil millones de dólares para financiar la timba financiera que no genera ningún tipo de riqueza social.
Cuando lo único que cuenta es la especulación financiera, la opción entre capitalismo y pobrismo es falsa. Sino atendemos a los y las excluidos, será imposible pensar una patria para todxs; por razones morales e ideológicas pero también por razones pragmáticas. No existe el derrame; la riqueza debe distribuirse de manera más equitativa hoy.
Por Tierra, Techo y Trabajo nuestro saludo a los trabajadores y trabajadoras en su día, en especial a los trabajadores y trabajadoras de la economía popular.
