
El arquero campeón de Quilmes 78, Bernabé Adolfo Palacios murió ayer a los 76 años.
Había nacido en Morón el 19 de noviembre de 1945.
Surgió en Comunicaciones en 1967. Fue campeón de Primera C en 1968 y emigró a Chacarita. En 1969, fue suplente
del único título del Funebrero en su historia.
Volvió a Comunicaciones(1970 a 1975), emigró a Once Caldas(Colombia) en 1975 y se incorporó a Quilmes en 1976.

El sueño de Palacios era atajar en Quilmes. Por eso, en el 2-3 del Cervecero ante Comunicaciones, en la cancha de Huracán, se atajó la vida.
Para el Metropolitano ’76 se incorporó.
Debutó el 11 de julio ante Newell’s (1-1) en Guido y Sarmiento. Aquel año atajó en 24 partidos. Poco a poco se ganó la titularidad. En el triunfo ante Boca en la Bombonera,
el arquero rival, Hugo Gatti lo felicitó por su actuación.

En la temporada 1977 fue el titular (salvo en algunos partidos donde atajó Adolfo Wenner).
En 1978, al arco no se lo quitó nadie. Palacios estuvo en todos los partidos (salvo ante Banfield en Guido y Sarmento cuando atajó Tocalli).
Su mejor momento en el equipo campeón fue entre la fechas 23 y 25.
Atajó tres penales consecutivos: a Medina (All Boys) en Floresta, a Víctor Bottaniz (Unión) en Guido y Sarmiento y a Carlos Della Savia (Gimnasia) en La Plata. En la caída ante Newell’s (1-2) llegó a los cien partidos en Quilmes.
En las fotos de época, Palacios era inconfundible porque concentraba con una camiseta de River. Es que sus nombres
fueron causa del fanatismo de su padre por el Millonario: Bernabé (por Ferreyra) y Adolfo (por Pedernera).
Luego de reposar en el Nacional 78, Palacios integró el plantel que jugó la Copa Libertadores 1979 y atajó en todos los partidos. Estuvo ausente hasta el último cotejo de la temporada (triunfo por 1 a 0 ante Gimnasia y Tiro en Salta por el torneo Nacional).
Ya para esta época, alternaba la titularidad con Hugo Tocalli.
En 1980, la campaña fue tan mala que Quilmes descendio de forma sorpresiva. Palacios atajó en 17 de los 36 encuentros que depositaron al Cervecero en la B.
En el torneo Nacional, la despedida fue agridulce. Palacios se calzó los guantes en cuatro cotejos. Ingresó en la caída ante Newell’s (0-2) tras la expulsión de Tocalli; y en los últimos tres cotejos del certamen. Otra vez reemplazó a Tocalli (por lesión) ante Estudiantes de La Plata en 1 y 57; y jugó frente a Atlético Concepción en La Banda del Río Salí (0-1). Su último partido en el arco cervecero fue ante Central Norte en Guido y Sarmiento, con un triunfo 3 a 1.
Jugó 152 encuentros; atajó siete de los 27 penales y tuvo 48 vallas invictas, según el recuento de Daniel Arrigo. Soñó con atajar en Quilmes y, casi sin pensarlo, le arrebató el título a Boca para cosechar su tercera estrella personal.
Bernabé Adolfo Palacios dejó este mundo como vino a Quilmes. Casi en silencio y sin estridencias. Perdurará para siempre en las retinas de quienes lo vieron jugar y en la grata memoria que el club siempre deberá tener para con él.
Hola soy Ramón Antonio Reales para mí fue un hermano cuando fui niño su madre me cuidaba porque yo no tenía mamá Adolfo era una persona muy responsable tranquila y muy cuidadosa en todo yo me vine a San Juan y no supe más de él y su familia gracias por todo familia Palacios por todo el cariño que me dieron y que Dios los tenga en la gloria
Gracias por tu comentario. Lo valoramos.