EL MATE JUGO BIEN PERO CHOCO CON AHIMENCO

0 a 0 terminó la excursión de Argentino de Quilmes por Berisso tras su empate ante Villa San Carlos. El elenco de Adrián Czornomaz estiró, de esta forma, a siete encuentros sin perder la racha positiva que tiene.

El partido empezó con un remate de Octavio Padovani desde afuera del área que se fue cerca del arco e Alejo Tello. El Mate, por su parte, respondió con un tiro libre que también se fue cerca y una jugada de corner. En esta última, el tiro desde la esquina de Bogado fue cabeceado por Pezzani y un defensor la despejó en la línea con pifia. La pelota se fue mansita al lado del palo.

En el segundo tiempo, Argentino de Quilmes avisó con una escapada por izquierda. Stringa tocó rápido para Arzamendia y este envió la pelota para el ingreso a la carrera de Javier Martínez. El 9 mate la tocó de una y el remate fue tapado por el golero Ahimenco. La Villa respondió con un tiro de Padovani que se fue cerquita. Y al toque, el Mate, otra vez con el contragolpe de Martínez: se sacó a su marca de encima, remató, tapó el arquero y la pelota le quedó justa. Pero pifió en su remate y se fue afuera. Increíble.

En este lapso se lo notó mejor a Argentino. Tocó la pelota, abrió la cancha y explotó el ataque con variantes. La tuvo Miño con un remate por izquierda tras pase de Leandro González. Pero otra vez ganó Ahimenco. Pasó lo mismo cuando el ingresado Arzamendia iba a hacer el gol de su vida: con una media vuelta en una baldosa dejó a cuatro rivales en el camino y remató. La pelota pasó al arquero y, en la línea, un defensor la salvó. Y la última fue para el conjunto quilmeño. Una habilitación al vacío para el ingresado Sosa. Le pegó y ganó en el duelo otra vez el golero berissense. El rebote le quedó a Javier Martínez, quien remató alto.

Jugó muy bien el Mate. Tuvo corte, toque, precisión en velocidad y aprovechó las debilidades del rival. Pero chocó con el arquero Tomás Ahimenco, la figura de la tarde, y por eso no pudo ganar. Tranquilidad desde lo actitudinal y futbolístico para un Argentino de Quilmes que lleva siete sin perder, recuperó la memoria e impide que la llama de la ilusión se apague por Alsina y Cevallos.


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