AUDIENCIA 72 DEL JUICIO A BRIGADAS

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El juicio se retomó el 27 de octubre de 2020. En un principio las audiencias habían sido virtuales. En épocas posteriores a la pandemia se están dando presenciales, cuando los testigos pueden trasladarse hasta el Tribunal Oral Penal 1 de La Plata.

Audiencia del lunes 28 de junio

Oscar Herrera, sobreviviente del Pozo de Quilmes, fue el primero en declarar. Contó que tanto él como su hermano Eduardo, su madre Ilda Marcia Paz y su padre Arcángel fueron víctimas de la dictadura. A partir de 1975, la familia pasó a la clandestinidad por las amenazas.

Su padre trabajaba en Swift y dejó en claro que unos 29 trabajadores fueron secuestrados, por lo que “se vio la responsabilidad empresarial”. Mencionó que funcionaba dentro de la planta de Berisso un sector de Prefectura. Su hermano fue liberado, pero sus padres no.

“Hace un año estuve en el Pozo de Quilmes y reconocí el lugar“, mencionó, tras el relato de su paso por ese centro clandestino de detención y exterminio. “Fueron muchos años de esperar esto. Hoy veo que hay un acompañamiento de la Justicia, siento que hay una reparación en este plano“, apuntó, al tiempo que admitió que espera hallar sus restos.

Héctor Arias Anichinni sobreviviente de Banfield, fue el siguiente testigo. “Fui detenido el 30 de marzo de 1976”, precisó el hombre, que primero fue trasladado a la Brigada de Güemes. “Me entraron directamente a la tortura”, recordó. También pasó por Puente 12 y Devoto. “Al poco tiempo fue el traslado masivo a La Plata”, explicó. Allí fue liberado con libertad vigilado.

Después habló Graciela Sobrino Berardi hermana de Guillermo, uruguayo secuestrado el 22 de diciembre de 1977 y detenido en los pozos de Quilmes y Banfield. Precisó que de acuerdo a testimonios, su hermano estuvo con vida hasta mayo de 1978. “Hablan de brutales castigos, algunos días sin interrupción y que los que interrogaban eran oficiales uruguayos“, explicó la mujer, en sintonía con testimonios que se escucharon en audiencias anteriores.

“Mis padres, desde que desapareció hasta que murieron, lo buscaron”, expresó la mujer, quien brindó un detallado informe sobre las denuncias que se presentaron tanto en Uruguay, como en Argentina y el exterior, ante organismos como la ONU y la OEA. “Estoy trabajando para hacer un mundo de los colores y de amor”, reza la carta que le envío a su hijo Pablo a sus 6 años. “La pudo leer 44 años después”, precisó la mujer.

“No vamos a abandonar la lucha por su búsqueda”, aseguró, y manifestó que “los hicieron desaparecer dos veces”, porque “no dicen dónde están sus huesos”. “Los hicieron desaparecer vivos y después de muertos. Yo los voy a seguir buscando y sé que Pablo, su hijo, mi hija y mis nietos van a seguir”, dijo al cerrar el testimonio.

Pablo Sobrino, hijo de Guillermo Sobrino Berardi, el siguiente testigo : “Yo tenía poco contacto con mi padre porque la separación de mis padres, por las implicancias de su militancia. Una vez allanaron la casa y a mi madre le dio mucha impresión que un soldado se paseara con un fusil a metros de donde yo estaba (apenas meses de vida). Se fue para Argentina y fuimos con mis abuelos, estuve con él allá, alrededor de una semana, y en el 77 iba a ir con mis abuelos y mi tía a pasar mi cumpleaños allá. Llegamos el 23 allá y mi padre no estaba en el puerto. No estaba pero para mi siempre estaba, fue impactante”, recordó.

Crecí sabiendo que estaba desaparecido, pensaba que cuando se termine la dictadura, lo iban a liberar pero después tuve que aceptar que lo habían matado. La ausencia no la tapás con nada, es un agujero que no se puede llenar con nada y ya no espero llenarlo”, expresó. “Logré armar una familia y trabajar de lo que me gusta, pero todos los días pienso en él, sobretodo en mi cumpleaños”, dijo. Esta fecha coincide con la desaparición de su padre.

Chamorro

El Tribunal y las querellas y defensas escucharon a Adriana Chamorro, sobreviviente de Banfield. Adriana allí tomó contacto con Mary Artigas, a quien asistió durante el trabajo de parto de su hija, Victoria Moyano Artigas.

“Fui secuestrada el 23 de febrero de 1978, con mi marido, me vinieron a buscar a la casa de mis padres, a los que habían secuestrado previamente para saber de nosotros”.

Fueron trasladados a la Brigada de San Justo. “Nos torturaron mucho”, explicó, al tiempo que precisó que “por Semana Santa, hubo música muy alta en el pozo y mucha tortura. La vida era sobre todo tortura, no había nada para hacer“, insistió la mujer. Luego, fue trasladada al Pozo de Banfield. Allí, acompañó a Mary en la previa y tras el nacimiento de su hija, a quien se llevaron tras unas horas de nacida. Brindó un pormenorizado detalle de lo que fue el cautiverio, las comidas, los guardias y los intentos de abuso.

Fue trasladada a Laferrere, dan aviso a la familia, y llegó a Devoto. Cuando ella y su pareja se reencontraron en libertad, viajaron a Canadá. “Fuimos haciendo una vida pero como quien hace un castillo de Legos, está hecha con pedazos de la otra vida“.

“Tengo la obligación de recordar. Hasta que pueda, voy a declarar. Yo cargo con la Memoria por la Verdad, ustedes cargan con la Justicia, que parece ser que no se termina nunca de completar”, advirtió la mujer, con los ojos cargados de lágrimas.

Pidió, en ese marco, que también se juzgue a los que estuvieron en “los chupaderos”. “A los guardias, seguro que se los puede identificar, eran empleados de las brigadas, pero esta gente es como inaccesible. Algún día me voy a morir y la emoción no me va a permitir declarar más y voy a sentir que pasaron 40 años y seguimos sin saber”, dijo, dando vida a un reclamo que ya se escuchó en audiencias anteriores, que la Justicia caiga sobre todos los que participaron de la dictadura.

El juicio pasó a un cuarto intermedio hasta el martes 5 de julio, a las 8.30. Será una audiencia semipresencial.

Son juzgados, por los delitos cometidos en el Pozo de Banfiel y el Pozo de Quilmes, el ex ministro de Gobierno bonaerense durante la dictadura, Jaime Smart; el ex director de Investigaciones de la Policía bonaerense, Miguel Etchecolatz, el ex médico policial Jorge Bergez; además Federico Minicucci; Carlos Maria Romero Pavón, Roberto Balmaceda y Jorge Di Pasquale. También son juzgados Guillermo Domínguez Matheu; Ricardo Fernández; Carlos Fontana; Emilio Herrero Anzorena; Carlos Hidalgo Garzón; Antonio Simón; Enrique Barré; Eduardo Samuel de Lío y Alberto Condiotti. Por los crímenes de lesa humanidad cometidos en La Brigada de Lanús «El infierno», también están imputados Etchecolatz, Berges y Smart y Miguel Ángel Ferreyro que falleció en el transcurso del juicio.


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