
El Día Internacional de los Pueblos Indígenas, celebrado cada 9 de agosto, conmemora el día de la primera reunión del grupo de trabajo de las Naciones Unidas sobre poblaciones indígenas de la Subcomisión sobre la promoción y protección de los Derechos Humanos, que tuvo lugar en 1992.
Hay más de 470 millones de pueblos indígenas que viven en 90 países. Tienen una relación especial con sus tierras, tradiciones, lenguas, y sistemas de conocimientos únicos. Aunque numerosos de estos pueblos son autónomos, con ejemplares organizaciones sociales y gubernamentales, muchos todavía se encuentran bajo autoridad de gobiernos centrales que ejercen controles sobre sus tierras, y recursos, y muchos aún son perseguidos en beneficio del llamado progreso tecnológico de la humanidad.
La pandemia ha expuesto muchas desigualdades que ya sufrían. Enfermedades, discriminación, inestabilidad institucional, inseguridad financiera, persecución, hambre. Nunca fueron incluidos en ningún contrato social celebrado entre naciones dominantes.
Se ha abordado esta problemática en muchas asambleas celebradas por algunas naciones con más conciencia social que incluyeron pedidos de disculpas, reformas legislativas, se llegó a una Declaración de Naciones Unidas sobre los derechos de los indígenas, con un cierto porcentaje de firmantes, se crearon organismos asesores como el Foro Permanente para las cuestiones indígenas, pero a pesar de esto no todos los gobiernos se adhirieron y siguen siendo los originarios en extinción.
Es necesario un nuevo contrato social que la civilización llamada blanca no está dispuesta a firmar.
Quilmes tiene, en sus orígenes, una historia vinculada a los aborígenes de la población de los Quilme de Tucumán, originarios de los Valles Calchaquíes, que en 1666 fueron obligados a migrar, desterrados hacia estas costas del Río de la Plata, en lo que fue un verdadero genocidio.
Isabel Pallamay, nacida en este Quilmes de Buenos Aires, fue la primera cacica mujer, desde 1708, durante diez años. Aunque no se sabe cuándo nació, los historiadores ubican la fecha entre 1678 y 1684.
Ella, su esposo e hijos murieron por la epidemia de viruela.
Su padre, Francisco Pallamay, fue cacique entre 1672 y 1686, sobreviviente de aquel éxodo atroz. Hijo y nieto de caciques en los Valles Calchaquíes.
En la plaza San Martín, un monumento recuerda a Isabel, donde todos los septiembre le colocan rosas rojas.
Fotografías «Quilmes, la historia»

