
El mes empezó en Tucumán, con el atentado al capitán Viola que baleó a sus hijitas de 3 y 5 años, con lo que el ERP (que operaba en aquella provincia desde mayo) cesó su pretensión de ejecutar a 16 militares, la cifra que el general Luciano Menéndez les fusiló y enterró. Menos difusión –por no decir casi ninguna– tuvo la desaparición de un paraguayo que no llegó a sus 13 años: Ramón Darío Molinas iba a 7º grado, en Lomas de Zamora.
El martes 3, Montoneros baleó la casa del intendente de Esteban Echeverría, Oscar Blanco, por el secuestro, violación y muerte de Liliana Ivanoff. Por lo mismo, mató al edil Ruben Dominico, del Comando de Organización (CdeO).

El jueves 5, frente al Teatro Colón, un Torino fue dejado con los vidrios tapados y un cartel: “coche dinamitado”. En los asientos, bajo una bandera del ERP con una cruz negra, como la izada en Don Bosco, había dos cadáveres atados, con una nota:
“Integraban la célula subversiva que mató al mayor Gimeno”.
Tenían 20 años. Según El Sol, uno era Luis Angel Avellino. Del otro, supo Juan Tommasi, hermano de una asistente del PRT: «Es Jorge Julio Díaz Bulgheroni, el hermano de María Beatriz, la asistente social que va con mi hermana a villa Itatí».
El 13, a casa de Jorge Pérez, en Lomas, llegó Raquel Drangosch:
–Oí tiros por Pasco; por qué no te fijás si son los chicos.
En efecto, en la esquina de Flores, Villa Galicia, su hija Adriana Petisa Drangosch logró arrojar a su beba, Valeria, a la casa del vecino y, con Mario Vicente Gallego Fernández Rodríguez, de la Liga Comunista Revolucionaria (ex Fracción Roja del ERP), hirieron a Héctor Ramírez, de Coordinación Federal, antes de ser muertos en su casa, donde tenían una cárcel del pueblo.[1]
[1] Sus compañeros del periódico Combate publicaron una “edición especial”. Allí, había estado el empresario Luque y el agente Valenzuela, según la Federal.
Adriana era hermana de Hugo –por quien habían tirado con bazookas al destacamento policial–; de Susana y de Raquel Herminia, cuya pareja será Arnoldo del Valle Moyano, El Negro Ramón, de Adrogué, que cuando vea diezmada a la FAL, se incorporará a Montoneros, donde será responsable sindical en zona sur.[2]
[2] Caerá en una emboscada el 17 de agosto de 1977 en Banfield, hirió a los policías Héctor Luis Vides y Armando Calabró antes de morir y ser llevado a la ESMA. Su responsable, Elvio Alberione (STM), «se desentendió» según la familia de Moyano.
En la noche, dos de civil encañonaron a un Monto que subía al auto; el subinspector José Ignacio Lascano (PF) terminó muerto.
El 14, en un despoblado de Panamericana y Cortez, Dock Sud, fueron acribillados los militantes de Política Obrera (PO) Miguel A. Bufano (22) y Jorge Fisher (25) obreros de Miluz en Villa Martelli.
En un principio, se dijo a la prensa que un indemne sargento de la Federal, Eduardo Alberto Delellis, había declarado:
–Estaba con mi novia y los maté porque quisieron asaltarnos.
Lo desmentían 40 balazos y el testigo Mario Ruben Bao, que vio los Falcon del secuestro en una dependencia de la Federal.
En Varela, la autodenominada Inteligencia policial imaginaba que el Dr. Mariano Zurita era comunista-marxista-trotskista del ERP. Más autocontradictorio, imposible.
La AAA volanteó los nombres de los 12 de la conducción gremial en la fábrica Noel, donde Rulo Schiavo, como todos, apartaba del salario una parte para los compañeros y otra para la orga. Se guardaba el equivalente al sueldo de un obrero de la construcción; hasta que recibió la nueva consigna:
–La orga va a retirar a los que viven lejos, por seguridad.
Rulo bajó a los barrios a vivir de los empleos más diversos.
En Don Bosco, Enrique Gil, conducía a 20 militantes; 5 jefes de pelotón; 40 adherentes; tenían tres casas operativas; dos autos robados; armas para quince, eran “El Fortín” de la Columna Sur montonera.
Aún así, en una cercana guardería popular, una patota pintaba AAA y les robaba la leche en polvo. Ese día, quince de civil requisaron las casas de Juan Carlos Tuncho Palacios; Julio Ramírez; Eduardo Baigorria y Luis (h). Según la JP de IAPI:
–¡El hijo de Baigorria es menor y está mal de los pulmones! Los golpearon y amenazaron para que no hicieran la denuncia.
La radicaron, en la seccional 2ª y en la Brigada. Luego de la difusión del secuestro, aparecieron en la Comisaría de Piñeyro, Avellaneda.
El 21 de diciembre, en su escondite de Berazategui, Sánchez (FAP) oyó por la radio:
–… Fue asesinado Emilio Hasalik, gerente de Hilanderías Olmos, creen que fue el ERP.
–No saben nada –bufó–. Habrán sido los nuestros. Y eso que les dije que no había que mezclar lo reivindicativo con la cañería. (Entrevista)
H. Olmos era Petroquímica Sudamericana, de largo conflicto en las afueras de La Plata.
Frente a la yuta, por entonces, la JP cantaba:
–Montoneros, el pueblo te lo pide / queremos la cabeza de Villar y Margaride.
Margaride se topó con un intento por matarlo, dos días antes de Navidad cerca del Departamento Central de Policía. Tenía de custodia, chapa 4088, al quilmeño Jorge Vivas. (Entrevista)
Una moto que abría el camino enganchó un hilo que activó un coche bomba a su lado, deshecho como otros incrustados contra una pared y un árbol, que mató al cabo Mario Bautista Ghioni.
–¡Qué barbaridad! Pensar que ayer le habían dado el pase que había pedido; y hoy quiso quedarse para despedirse de nosotros.
El comentario de Vivas halló un inesperado eco:
–¡¿Por qué no lo habrá agarrado a este hijo de mil p…?!
–¿Qué decís?
–¡Sabés quién es Margaride! Visita los Cuerpos en la madrugada para agarrarnos dormidos.
–Sí, los deja a todos pegados. Y con una sanción del jefe de la Policía, no ascendés más.
El jueves 26, en José María Montaña y Pinzón, diez del ERP con tres mujeres en dos camionetas interceptaron un auto de la transnacional holandesa Lever Hermanos; una chica ametralló su paso del coche, que se detuvo; sus compañeros corrieron a abrirle las puertas e intentaron sacar a Henry George Sharon y Julian Luis Bisschot cuando, desde un vehículo de custodia, el ayudante de la Federal Juan Armando Cadenazzi y el subinspector Luis Rodríguez los tirotearon por varios minutos, lo que alertó a la Comisaría de Dock Sud y a agentes en el puente Avellaneda, mientras el chofer de los ejecutivos aprovechó para acelerar. Cuando los policías cayeron, los del ERP persiguieron a los empresarios, pero no los alcanzaron. Después, Cadenazzi morirá.
La acción repercutió hasta en México, donde se informó también que una científica de ese país fue detenida en Ezeiza como “correo” de las guerrillas, según Télam.
El 27, el ERP tiroteó e hirió a los de un camión de Juncadella en Rodolfo López y Juan José Valle, Quilmes; no llegaron a robar, debieron huir; un Peugeot anaranjado también aceleró; rozó a un colectivo; chocó y fue abandonado con granadas, municiones y panfletos.
El 30, en Avellaneda, le llevaron arma y chapa a Juan José Hernando, agente de la Federal a quien hirieron de muerte. Tal fue el adelanto de lo que sería el inolvidable 1975, el año del prólogo al golpe de Estado.

ME HABIAN DICHO QUE EL EXPLOSIVO FUE ACTIVADO POR CONTROL REMOTO. A DONDE HABIA PEDIDO EL PASE.