
En la gélida tarde del Estadio Centenario Ciudad de Quilmes se enfrentaron Quilmes Atlético Club y Estudiantes. Fue triunfo cervecero por 1 a 0 con gol de Lautaro Parisi de penal a los 7 minutos del segundo tiempo. Con esta victoria, el Cervecero se metió en zona de clasificación a torneo reducido por el segundo ascenso y copa Argentina.
Quilmes no venía bien. En realidad llegó al cotejo con la peor perfornance en años con cuatro derrotas al hilo, cinco sin ganar y 11 fechas sin mantener la valla invicta. Como si fuese poco, dos de las últimas tres derrotas fueron con los recién ascendidos San Miguel y Talleres. Tanta tempestad no fue gratis. Se llevó puesto al ahora exdirector técnico Darío Franco. En la semana previa hubo danza de nombres, con un Alfredo Berti que casi llegó, pero no. La danza de nombres sigue, pero será tema para la semana. Hoy, la efímera alegría.
En un partido en el que Quilmes tuvo cambios de nombres, como el DT, que fueron los interinos Ian Romano y Néstor Frediani, que son los encargados de las inferiores hasta hoy, hubo cambio de actitud. Se jugó más, mejor, por abajo. Quilmes buscó pases, asociación y llegada. Y las aproximaciones a la valla de Matías Budiño fueron muchas, con un grito de gol ahogado en el primer tiempo por un fuera de juego bastante ajustado, pero offside en fin. Además, varias emociones más, que levantaron la temperatura en plena ola polar que azota la zona. Pero el estallido que trajo la victoria después de 56 días fue un gol de Lautaro Parisi de tiro desde el punto penal en el segundo tiempo.
Todo fue alegría y vuelta a casa con sonrisas después de mucho tiempo, aunque la gente que se acercó al Centenario no fue la habitual en la cancha de Quilmes por tres factores: El frío, la mala campaña y que hoy había que pagar dos cuotas juntas para entrar, porque el último partido de local había sido con Ferro Carril Oeste el 2 de junio; y ese día la comisión directiva había dado a saber en la semana que se podía entrar con el mes de abril pago. Y había sido derrota por 4-1 en detrimento de los de esta ciudad, por lo que hoy había que pagar abril y mayo como mínimo, sumado a un aumento de cuota en medio y con un equipo que no transmitió nada en los últimos encuentros es que se halla la razón para la convocatoria escasa. Igualmente fue al menos el triple de personas que un club promedio de la categoría.
Por esto es que el pueblo cervecero sigue con el ansiado ascenso entre ceja y ceja, que es esquivo, para volver a colmar las tres tribunas y más, hacer la lateral alta que falta. Total, soñar no cuesta nada. Y menos, si se vuelve a estar en puestos de reducido por el segundo ascenso.
¡A seguir con el sueño a lo grande Quilmes!
