EL GAS PIMIENTA COMO HERRAMIENTA DE CENSURA

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Ataque a la democracia universitaria.

La reciente agresión contra la concejal y dirigente de Franja Morada, Daniela Ferreyra, en el marco de la Asamblea Universitaria que rechazaba el veto a la Ley de Financiamiento Universitario, marca un preocupante retroceso en el diálogo democrático. La concejal fue víctima de un ataque directo a su rostro con gas pimienta, perpetrado por militantes vinculados a la edil quilmeña Estefanía Albasetti, de La Libertad Avanza. Esto, lejos de ser un episodio aislado, representa una alarmante tendencia de violencia política que amenaza a los dirigentes estudiantiles, y al libre debate en las universidades públicas.

La Asamblea Universitaria, espacio donde los estudiantes y docentes se reúnen para discutir y decidir sobre cuestiones fundamentales para la comunidad académica, se vio abruptamente interrumpida por este acto violento de público conocimiento. Además de Ferreyra, otros estudiantes presentes, e incluso aquellos que transitaban por los pasillos de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), fueron afectados por el uso de gas pimienta, en un claro intento de silenciar a quienes defienden la autonomía y el financiamiento de la educación superior.

Tras la agresión, Ferreyra no dudó en recurrir a la Justicia para denunciar a los militantes libertarios responsables del ataque. Pero su acción no terminó allí. Horas más tarde, amplió su denuncia para incluir a la edil Albasetti, acusándola de «incitación a la violencia». Esta imputación no es menor, ya que pone en el centro del debate la responsabilidad de quienes, desde su posición de poder, promueven discursos que alientan la confrontación violenta en lugar del diálogo constructivo.

El ataque a Ferreyra y a los presentes en la UNQ es un ataque a la política universitaria y a la juventud comprometida con la defensa de la educación pública. En un contexto donde el financiamiento y la autonomía de las universidades están siendo objeto de debate, la violencia y la intimidación no pueden ser toleradas. Es fundamental que la Justicia actúe con celeridad para esclarecer los hechos y sancionar a los responsables, pero también es necesario que desde todos los sectores políticos se condene este tipo de actos.

La incitación a la violencia no es compatible con los valores democráticos que deberían regir el ejercicio de la política, tanto dentro como fuera del ámbito universitario. En tiempos donde la pluralidad de voces es más necesaria que nunca, responder con gas pimienta es un retroceso inaceptable. La democracia universitaria debe ser defendida con ideas y respeto, no con agresiones y censura.


4 Respuestas a “EL GAS PIMIENTA COMO HERRAMIENTA DE CENSURA”

  1. El gas pimienta es un elemento de venta libre en comercios como armerías, o similares. Generalmente se utiliza en defensa propia. Hay cosas peores como arrojar piedras contra servidores públicos, romper edificios públicos, o cortar una calle con las caras tapada. No puedo encontrar, en esta publicación, el «delito» de utilizar ese elemento.

  2. El gas pimienta es un elemento de venta libre lamentablemente. Sin embargo cabe aclarar que el nitrato de potasio, el carbón y el azufre también lo son. Hay otros elementos de venta libre que pueden llevar a cuestiones más que peligrosas, como el alcohol.
    De hecho gracias a estos factores, se pueden dar circunstancias como que Galtieri bajo los efectos de éstos últimos mandó en 1982 con los tres primeros a Malvinas a morir a cientos de jóvenes argentinos, que en 1955 el Estado atente contra su propia población, o que Carrigall deje el comentario nefasto que dejó, en tiempos en los que se creen impunes, porque volvieron.
    Los civiles que fueron parte de la última dictadura militar están de parabienes y pueden decir cualquier burrada, lo que no saben, es que el pueblo siempre vuelve a poner las cosas en orden, y la gran mayoría tenemos memoria, para buscar la verdad y hacer justicia.
    Señores del Centro Informativo Quilmes, #NuncaMás

  3. Como ven, en este medio no hay ningún tipo de censura en las publicaciones ni en los comentarios.
    Roberto Carrigall, quiero decirte que siguiendo tu hilo de pensamiento, entiendo que todo lo que es de venta libre puede ser arrojado a las personas … por favor, pido que reveas ese concepto.

  4. Estimado Roberto Carrigall,

    Tu comentario sobre el gas pimienta y su uso, al ser un elemento de venta libre, abre una discusión importante sobre el contexto y la responsabilidad en el uso de herramientas que, aunque legales, pueden ser peligrosas. El hecho de que algo sea de venta libre no lo exime de un uso indebido o irresponsable. Como ejemplo reciente, en la Universidad Nacional de Quilmes, personas no vinculadas a esta casa de altos estudios interrumpieron una asamblea y uno de ellos lanzó gas pimienta a los estudiantes. Aunque el gas pimienta está disponible legalmente para la defensa personal, en este caso fue utilizado como un mecanismo de violencia y coerción, algo que debería ser fuertemente condenado.

    Este tipo de acciones no solo genera daño físico, sino que también atenta contra el derecho de los estudiantes a expresarse y debatir en un espacio que debe ser respetado como un foro de intercambio de ideas y construcción democrática. El uso de un producto de venta libre en este contexto no se justifica solo por su disponibilidad, y menos aún cuando su objetivo es intimidar o sofocar el diálogo pacífico.

    Es importante destacar que la legalidad de un producto no puede ser tomada como una carta blanca para su uso indiscriminado o irresponsable. Así como cualquier objeto de venta libre, desde el gas pimienta hasta sustancias químicas, puede tener consecuencias devastadoras si se utilizan fuera de su propósito o en situaciones inapropiadas, como bien mencionó Mariano Bukcovac al recordar el uso de ciertos productos en contextos trágicos de nuestra historia.

    Aprovecho el mensaje para llamar a la reflexión sobre el hecho de que la violencia no puede ni debe normalizarse en nuestra sociedad, especialmente en ámbitos como la universidad, que debe ser un lugar de libre expresión, respeto mutuo y diálogo constructivo. La responsabilidad sobre cómo utilizamos las herramientas disponibles está en cada uno de nosotros, y su mal uso debe ser señalado y rechazado.

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