EL REGRESO DEL ODIO

  • Por Eduardo Miranda, concejal mandato cumplido (mc). Exclusivo CIQ

Corría el año 1957 y adolescente aún ya andaba enredado en las cuestiones atenientes a la política. Militaba en la Democracia Cristiana y, entre otras cosas, participaba de las campañas electorales.

Las acciones que se desarrollaban a tal fin, actos, pintadas, pegatinas de carteles, proscripto el peronismo, se daban en un ámbito de respeto, sin agresiones irrespetuosas y mucho menos, insultos sobre el adversario.

Las clases dominantes que hasta principios del siglo XX habían gobernado el país, la más importante ligada a la oligarquía terrateniente, no sólo habían sido desplazadas de la conducción del Estado, sino que carecían de una expresión política gravitante que los representara.

Desde entonces hasta la campaña anterior siempre, desde algún lugar he participado en cada campaña.

En la del 2015 desde el emprendimiento político empresario referenciado en Mauricio Macri, se da un significativo cambio en los instrumentos para la promoción de los candidatos y, el debate de las propuestas es suplantado por la descalificación, el insulto y acusaciones sin pruebas de todo tipo de actos delictivos del adversario.

Con un dato adicional, desde entonces, el sector de la sociedad identificado con esa conformación, ha manifestado un odio y desprecio por quienes piensan distinto, sobre todo si tienen connotaciones peronistas, que en realidad no es nuevo y viene desde muy el fondo de nuestra historia.

Ocurrió que las clases dominantes aludidas y los cegados por el odio, se sintieron representados por lo que luego de dires y diretes dio lugar al alumbramiento de Juntos por el Cambio o Juntos, espacio que logra alcanzar por primera vez en elecciones limpias, la Presidencia de la Nación.

En realidad el gobierno macrista no representó a esos sectores sino a una banda de facinerosos, pero lo que cuenta no es la verdad de la milanesa, sino lo que creen aquellos que apoyaron y aún hoy, pese a un macrismo verificado, continúan apoyando.

Y sobre el tema opina el ex presidente Arturo Frondizi en un reportaje con el periodista y escritor Félix Luna, volcados en el libro “Diálogos con Frondizi” editorial Planeta 3ª edición pagina 163, donde dice:

Casi podría hablarse de una ley del odio en la política argentina. No me refiero a los odios o las antipatías personales, que en sí mismos no tienen mucha importancia, sino al odio en tanto expresión de temor al pueblo. Este sí ha jugado y sigue jugando un papel importante en el proceso histórico argentino. Por eso, cuando aparece un hombre muy odiado en nuestra historia o en nuestro presente, debe pensarse que en alguna forma ese hombre expresa sentimientos, ideales o intereses populares. Los sectores que tienen gran capacidad de odio son los que creen que sus privilegios son verdaderamente naturales, porque no defienden solamente intereses económicos sino también un modo de vida, y una estructura social de que desean mantener en forma indefinida.

El caso de Rosas, por ejemplo, es muy ilustrativo. En realidad, los que siguen vilipendiando a Rosas no lo hacen por la sangre que derramó ni porque bajo su gobierno no existiera libertad; esto para los antirrosistas, no parece ser fundamental porque antes y después de Rosas también se derramó sangre, antes y después de Rosas hubo épocas en que no existió libertad. Lo que molesta a muchos sectores antirrosistas es la defensa que ese caudillo hizo de la soberanía y su acción como expresión de los sentimientos del pueblo.

A. Frondizi

Está claro que los odiadores vienen de muy lejos y provienen de los mismos sectores. Hoy acompañados por colectivos que merced al dominio comunicacional, creen ser parte de aquellos.

Sobre estos últimos concluía Sócrates que aquellos hombres que no discutían, conversaban sobre el Estado y la naturaleza de los gobiernos, no debían ser tenidos en mayor consideración que los esclavos (categoría vigente en la época) o esta sentencia:

«Uno de los castigos por negarse a participar en política es que, al final, puedes terminar siendo gobernado por tus inferiores».

Platón

Esta sentencia fue verificada de manera empírica en Argentina en el período que va desde el 10 de diciembre de 2015 al 10 de diciembre de 2019.

Por supuesto Argentina se encuentra hoy en una encrucijada: La integración, la solidaridad y el desarrollo, o el enfrentamiento, el egoísmo individualista y la decadencia.

Sin dudas están en disputa dos modelos de país. La tarea del esclarecimiento es irrenunciable.

  • Miranda fue presidente de la Unión Industrial de Quilmes. La foto corresponde a la presentación de su primer libro, junto al periodista Alberto Moya (CIQ)

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