Por Natalia Hödl
Me quedo hoy con tu mirada precisa, tu juventud eterna y tu sonrisa intacta. Caminan conmigo tu amor a la vida, tu deseo profundo de justicia, tu andar colectivo, tu convicción integra y sólida, tu lucha revolucionaria, tu mirada crítica y tu mano siempre extendida.
Los años van diluyendo los cuerpos ausentes, las imágenes sin voz, los dolores infinitos, los tiempos no compartidos y logran suavizar la tempestad del desaparecer y aparecer permanentes. Te llevo en cada mañana de escuela, en cada cena compartida, en las risas de mis hijes, en la entereza de mamá; te siento en mis tiempos de jardín, en mis búsquedas constantes, en cada golpe de tambor, en les compañeres que andan a la par, en mis tiempos de silencio, en el disfrute de las lluvias y en los temores ante las tormentas con ventanas abiertas.
Mis ojos aprendieron a encontrarte en la infinitud de mi marquetodolocura y en la inmensidad de mis montañas, mi cuerpo a sentir la eterna ternura y la fortaleza de tus brazos acunándome en el comienzo y entonces no puedo más que agradecer el amor profundo del tiempo compartido.
Río, amo, lloro, camino, lucho y mientras y ante todo, celebro cada instante de tu corta vida. Mi orgullo por quien fuiste es infinito y, en mí, tu sangre y la de los 30000, siempre. Te amo, viejo, siempre.
Carlos Enrique Hōdl. Militante del PRT ERP. Técnico químico, trabajador en papelera Massuh. Secuestrado en su domicilio en Quilmes. Detenido desaparecido el 3/2/1977. Visto en ex CCD El Infierno, Avellaneda. No olvidamos, No perdonamos! 30000 compañeres, Presentes! Ahora y Siempre!

