
Tiene 42 años y había hurtado una bici y tres maderas. El dueño lo persiguió y, junto a su cuñado, lo atacaron. Están presos. Pasaron algunas horas hasta que la fiscal de la UFI 7 de Quilmes empezó a reconstruir una escena salvaje. Para ese momento, las maderas y la bicicleta infantil ya estaban de vuelta en su lugar de origen.
El robo ocurrió antes de las 6 de la mañana del sábado en una casa en construcción ubicada en el mismo terreno que otra propiedad. La dueña alertó a su cuñado de la intrusión. Entonces, el hombre (de 42 años) salió detrás del ladrón para buscarlo. Lo encontró apenas a una cuadra, en 880 y 921. Fue ahí que empezó a pegarle. Las trompadas no paraban. El hombre, al que primero desnudaron, ya estaba desvanecido en el suelo cuando una vecina llamó al 911 para pedir ayuda. El ataque era brutal. Pero, según el registro de las cámaras de seguridad, ni así se detuvieron. Los investigadores describen los golpes como «algo indescriptible». Ahí empezaron a pegarle en la cabeza con un cascote sin parar. Esa piedra fue secuestrada como parte de la investigación.
El ladrón, de 42 años, terminó internado y grave, con pronóstico reservado, en el Hospital Iriarte, de Quilmes, después de varias operaciones. Lograron identificarlo en parte gracias a que una sobrina -preocupada- salió a buscarlo porque no había vuelto a casa.
