José Luis D´Alessio fue secuestrado en 1977 y permanece desaparecido. En el marco de la audiencia 89 del Juicio Brigadas, prestaron testimonio su hija Malena, quien fue secuestrada junto a él, su sobrina Florencia y su amigo Néstor Bolomo. “Estar hoy acá en esta querella con mi familia, juntos, es una gran victoria”, destacó Malena ante el Tribunal Oral Federal (TOF) 1 de La Plata (conformado por Walter Venditti, Esteban Rodríguez Eggers y Ricardo Basilico), que juzga a represores por los delitos de lesa humanidad cometidos en centros clandestinos de detención emplazados en el sur del conurbano.
D´Alessio fue secuestrado el 28 de enero de 1977 y visto en el centro clandestino de detención conocido como el Pozo de Quilmes antes de su asesinato.

Bolomo, amigo de “El Bebe” D´Alessio, fue el primero en prestar declaración ante el TOF.
Recordó que El Bebe estaba durmiendo en los subtes, por la persecución y él le ofreció su casa.
“Venía a veces con Malena, su hijita. Les tirábamos un colchón en el suelo y ahí dormían. Cuando él no venía, me hacía una llamada telefónica y yo sabía que era porque esa noche tenía un lugar donde dormir, pero una noche no llamó“
Esa mañana, él fue a trabajar (como médico) a un pequeño emprendimiento y cuando llegó, vio la puerta derribada.
“Fue suficiente decirle a mi mujer para que nos fuéramos de casa con lo puesto. Sabíamos, o lo que se decía en esa época, era que en los campings se podía estar con un mínimo de seguridad. Hicimos eso, hasta que decidimos ir al campo de la familia de mi mujer”.
En marzo regresó a su casa y en abril viajó para reunirse con el hermano de El Bebe, que estaba en Uruguay. Iban camino a Brasil, donde después Alfredo D´Alessio estuvo mucho tiempo.
Sofía Yessen, madre de El Bebe, le había contacto las circunstancias del secuestro de José Luis y mencionó que le permitieron despedirse de Malena. El hermano pudo ampliar el detalle y le mencionó que él fue liberado a cambio de un dinero pero El Bebe no.

Florencia Bernales, sobrina de El Bebe, contó que estaba en la casa cuando sucedió el secuestro. Fue en la vivienda de la tía Berta, donde ella y sus padres (Berta Josefina Campana, madre) se hospedaban ya que vivían en Perú y habían llegado a la Argentina de visita.
“Tengo recuerdos de ese momento en ese departamento, tengo un recuerdo de varios hombres entrando y caos y confusión. A Malena y a mi nos pusieron en un cuarto y nos dijeron que tratáramos de dormir. Más tarde, de noche, nos llevaron en un auto y yo vi como les vendaban los ojos a todos. Pregunté qué pasaba y me dijeron que estaban jugando al Gallito Ciego“.
«Llegamos a algún lugar y salimos al día siguiente con Sofía, Alfredo padre (Alfredo Ángel Agustín D´Alessio) y Malena”, relató. Por fin, se reencontró con su mamá y retornaron a Perú. “Pudo saber que a Jorge (Campana), su hermano, lo habían soltado”, apuntó. Fue él quien le contó que los habían llevado a una comisaría en Huergo al 550 de la Capital Federal.

La tercera en declarar fue Malena D´Alessio, hija de El Bebe. “A la edad de 2 años y unos meses fuimos víctimas de un secuestro familiar, con seis integrantes de la familia. Fuimos privados de nuestra libertad con brutalidad y como consecuencia de esos hechos, mi papá permanece aún desaparecido”, señaló, y precisó que pudo abordar el tema de diversas formas,(arte, música y militancia) pero hasta los 16 no pudo hablar de su papá.
“Me habían dicho que mejor no diga que era hija de un desaparecido. El tema se fue armando muy tabú. No había una prohibición de hablarlo pero no se hablaba mucho de mi papá, con excepción de mis abuelos; hablaban, lloraban, me contaban. Se me fue armando una especia de trauma, aunque sufría por el tema no lo exteriorizaba. Hasta los 16 años no hablé del tema“.
Malena
Planteó el fuerte impacto que tuvo al haber entendido que los desaparecidos fueron torturados antes de ser asesinado. Y mencionó haber sentido “una rabia desbordante” a partir de las “leyes impunidad”. “Sentía que algo tenía que hacer y la primera herramienta que tuve fue escribir una canción, en la que pude por primera vez expresarme y eso me empoderó mucho”.
Mientras, daba una batalla en seno familiar porque sentía que no había acompañamiento en el deseo de justicia que ella tenía.
Luego, realizó escraches a represores (como miembro de la Comisión Escraches de HIJOS), pudo realizar un homenaje, del que formaron parte los amigos y la familia de El Bebe, y hasta un documental, a partir del cual pudo contar la historia de su padre y el secuestro. “Yo no sabía que había sido secuestrada”, admitió. Y enumeró a las víctimas de aquella jornada terrible: sus abuelos (Sofía y Alfredo), su padre (José Luis), su tío Jorge, su prima Florencia, ella y una secretaria de su tío.
Dijo que su tío le mencionó que su papá estaba detenido aparte, “como castigado”, y “muy maltratado”. “No los busques más y no preguntes por él”, le dijeron cuando lo liberaron, a cambio del pago de una cuantiosa suma de dinero. “Me siento muy orgullosa de haber pertenecido a una generación que no acató. En mi familia caló muy profundo ese mandato”, aseguró Malena a renglón seguido.
“Estar hoy acá en esta querella con mi familia, juntos, es una gran victoria. espero que las condenas a cadena perpetua de todos estos genocidas, nos ayuden un poco a ordenar las cosas”, planteó en el cierre del testimonio.
El juicio pasó a un cuarto intermedio hasta el martes 6 de diciembre en otra audiencia virtual.
