LA GRASA DE LAS PEATONALES

En el Banco Provincia, sucursal de Peatonal Rivadavia y Brown, desborda una suciedad incomprensible.

Son restos de usuarios que también han dejado bolsas de residuos rotas con su el contenido pestilente por la vereda del Banco. A diez metros, hay un contenedor; cruzando la calle, sobre Brown, otro.

Esto obligaría a tener que hacer una limpieza los fines de semana, porque son los días en los que la peatonal se convierte en un paseo y es la cara visible de la ciudad que une la estación con la manzana histórica. No queda bien que en ese trayecto los usuarios dejen tanta mugre.

Entrando en el cajero del banco, el espectáculo sigue siendo repugnante. Un derrame de no se sabe qué líquidos, papeles, botellas. No hay cestos.

En todo está la desidia del transeúnte, sin la cual no podrían quedar tantos residuos por todos lados. La sentencia oportuna sería: «Ciudad aseada no es la que más se limpia, sino la que menos se ensucia».


Una respuesta a “LA GRASA DE LAS PEATONALES”

  1. No resiste el mínimo control de higiene. Ni el cajero, ni la peatonal, ni las plazas…
    Poco aseo y poca educación del usuario/peatón.
    Mi abuela diría «harán lo mismo en sus casas?»…

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