LE ABRIERON LA CABEZA A UN DIRIGENTE DE QAC

Desde San Justo / Fotografías: María Eugenia Bertacchini. Captura de pantalla de video.

Cuando terminó el partido en cancha de Almirante Brown, un grupo de hinchas ubicados en la tribuna que da espaldas a la ruta 3 empezó con una lluvia de piedras y botellas hacia la tribuna donde estaban los integrantes de la comisión directiva y periodistas de Quilmes. El resultado fue un directivo y un colaborador con lesiones. Al secretario de Comunicación y Relaciones Institucionales, Raúl Firpo, le abrieron la cabeza y debió ser atendido por el cuerpo médico. Fue una media hora tensa en donde no faltaron las discusiones entre directivos y, de paso, la terna arbitral.

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El clima previo al encuentro en La Matanza era tenso. El operativo policial fue de grandes dimensiones, con efectivos policiales por todos lados. Sin embargo, el ingreso del periodista firmante se hizo fácil: «Hola, somos de prensa visitante». «Pase rápido, a la tribuna», dijo un policía. La comisión directiva del QAC fue alojada en la vieja tribuna visitante del estadio: una elevada construcción que está en el corner lindero a la cabecera que da espaldas a ruta 3. Allí, también hubo periodistas porque, según se informó en la semana previa, «Brown no garantiza la seguridad de los periodistas de Quilmes en la platea».

Una de las dos rejas que dividió al público de Almirante Brown de la comisión directiva de Quilmes y periodistas no estaba cerrada con candado.

El estadio estaba a tope y con la platea desbordaba. Antes de iniciar el encuentro, una de las dos rejas que separaba a la tribuna local con la de los allegados de Quilmes estaba abierta, y daba a un baldío lleno de piedras y basura. Minutos antes del cotejo, alguien colocó una cadena y un candado.

Al finalizar el cotejo, los hinchas locales rompieron el candado y accedieron a ese sector. Desde allí, volaron piedras y botellas. La Policía les gritó a los allegados de Quilmes «salgan, rápido, vamos». El que peor la llevó fue Raúl Firpo, quien gritaba al mismo tiempo en el que la sangre se le chorreaba por el cráneo. Otro que la ligó fue un habitual colaborador del club, Josué Gomelsky, quien recibió un piedrazo en el pómulo. Al mánager cervecero, Diego Colotto, una botella le rozó la cabeza.

Los dirigentes de Quilmes también recibieron insultos por parte de las madres y padres de los chicos que practican deportes amateurs en Brown. Estos fueron alojados en la tribuna lateral grande, desde donde TyC Sports filmó el partido. Desde allí revolearon alguna que otra botella de plástico.

En el codo que está vacío entre la tribuna que da a ruta 3 y el sector donde alojaron a la comisión directiva de Quilmes lucía así: escombros, basura y piedras.

Los dirigentes y periodistas de Quilmes (salvo las transmisiones radiales y televisivas) fueron ingresados de golpe a la antesala de vestuarios. Allí, el lío se trasladó justo hasta un pequeño recinto en donde se accede a los tres camarines (local, visitante y arbitral; y el cuerpo médico) y el túnel de acceso a la cancha. Allí, apareció el presidente local, quien gritó:

«Los invité a que vengan a nuestro estadio a todos, hoy vinieron 60 porque yo quise. Si yo quiero, vienen 20 y el resto no entra. Lo que no puedo controlar es que diez negros de mierda les revoleen piedras, pero me hago cargo y por eso estoy acá»

Maximiliano Levy

Los directivos de Quilmes, casi todos, le decían «esto en Quilmes no les pasa a ustedes, nosotros los tratamos bien».

Fueron diez minutos de tensión, con una decena de policías que custodiaban la puerta del vestuario local en un lugar de 25 metros cuadrados. Allí estaba la terna arbitral, cuando ingresaron los dirigentes de Quilmes, y Fernando Echenique recibió algún que otro reclamo, nada fuera de lo normal. Los cuatro árbitros se apresuraron a meterse en su camarín.

Firpo fue atendido por el cuerpo médico y su corte fue sanado con apósito. Fue casi custodiado por el periodista de la revista Indios Quilmes, Mariano Bukcovac, que además es bombero. Para disimular, el Secretario de Comunicación calzó su gorra luego de las curaciones.

Poco a poco las cosas se calmaron. La salida fue con personal de seguridad que escoltó a los futbolistas del plantel de Quilmes hasta el micro «Plusmar». Habían pasado 45 minutos desde el final del partido. Los micros se retiraron escoltados por motos y patrulleros como si fueran diplomáticos de alguna potencia extranjera. Tarde.

El Secretario de Comunicación, Raúl Firpo, luego de recibir el piedrazo en su cabeza.
Una montaña de piedras a la que accedió el público que rompió el candado luego del partido.

La revista de Despos.

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