LO DEL CERVECERO, UN CANTO AL PAPELON

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Quilmes perdió 1 a 0 con San Martín (San Juan) en el Centenario anoche. Al gol cuyano lo marcó Nazareno Funez en la primera parte. Más allá de la diferencia de un gol en el resultado, el paso del equipo de Sergio Rondina por el césped fue de una calamidad digna de los peores momentos de los últimos años. El equipo se retiró con dos futbolistas menos por expulsiones y bajo una lluvia de insultos.

El esquema con el que salió Quilmes a jugar fue nuevo: cinco defensores (Damián Adín, Federico Tévez, Santiago Moya, Matías Ferreira y Leandro Allende), en donde uno siempre se desprendía para pasar al ataque. Un mediocampo de contención y dos delanteros rápidos, que sean asistidos por Ramiro Luna, que se suponía iba a jugar más suelto. Nada de eso pasó. Quilmes fue superado por un San Martín aceitado y con movilidad.

Sin embargo, la más clara hasta el gol fue un centro de Luna a los cinco minutos que Álvarez se lo llevó por delante. La pelota que dio en el palo. Por su parte, San Martín avisó a los 23 con un cabezazo de Funez que controló Glellel. El gol llegó cuatro minutos más tarde tras un corner. No la cabeceó ni Funez ni su marcador, Moya. Sin embargo, con la bola viva, el 9 del Santo le pegó de volea y puso el 1 a 0. A partir de allí se vio lo peor de Quilmes: no tuvo ideas para contrarrestar a la bien parada defensa sanjuanina. Por su parte, la visita insinuó pero no concretó. Es que Rondina armó una línea de cuatro con Allende parado unos metros más adelante del uruguayo Ferreira. Sin embargo, lo de Quilmes en el fondo fue para olvidar.

En la segunda etapa, Rondina mandó a la cancha a Federico Pérez y a Lautaro Parisi. Acomodó a tres o cuatro defensores en el fondo y puso al Toro a molestar entre los centrales de San Martín, Rodrigo Cáceres y Alejandro Molina. Fue todo más que fácil para San Martín. Quilmes potenció esa imagen de elenco sin recursos, ideas ni rebeldía para contrarrestar el resultado. Le pegó desde afuera Olguín a los 4 minutos y se fue apenas alta la pelota. A los 11 estuvo la más clara para el Cervecero: un centro de Luna que cabeceó González y el golero Borgogno despejó abajo. Fue difícil para el 1. A los 23, otra vez Olguín probó desde afuera y la pelota se fue junto al palo.

Con poco, San Martín se hizo dueño de casi todo menos de la vergüenza, que era propiedad de un Quilmes carente de talento para igualar las acciones y, mucho más, el resultado. A punto tal de que Borgogno en ocasiones hacía ejercicios él solo para combatir el enfriamiento de sus músculos. Rondina apostó por refrescar el ataque a los 29 minutos con los ingresos de Ramiro Martínez y Lucas Alfonso, pero todo siguió sin funcionar. Un minuto más tarde, otra vez Olguín tiró desde afuera y otra vez tapó Esteban Glellel; y lo hizo otra vez el 7 de los verdinegros un minuto más tarde, con un tiro libre que se fue apenas afuera.

Un minuto más tarde, ya cuando el arco de San Martín estaba lejísimos para las oportunidades de Quilmes, vio la roja Leandro Allende. Fue un foul en mediocampo sin sentido pero que fue exagerado para ese color de tarjeta. Si no se menciona alguna acción a favor de Quilmes fue porque no existió. Eso si, Nicolás Pelaitay probó desde afuera a los 43 minutos y reventó el travesaño. A falta de tres minutos para el final de todo, el ingresado Maxiliano Casas se le fue a Federico Tévez y éste lo derribó al tomarlo del hombro. La falta fue sancionada con otra expulsión.

El final, a puro silbido en Boulevard Indio Gomez y Esquiú, mostró la cara de este Quilmes que, más allá de lo corto del marcador final, demostró una falta de ideas alarmante que demolió el ánimo de todos. Es decir, confirmó una vez más que cada vez le queda más grande pelear por algún lugar digno, no ya por el primer puesto, sino en la lucha por ingresar al reducido.

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Calentura por todos lados

La noche empezó con la gente en pleno apoyo al equipo. Sin embargo, con el correr de los minutos, los hinchas empezaron a perder la paciencia. Desde la platea los primeros apuntados fueron algunos defensores, pero todo sin tornarse masivo.

En la segunda etapa, en varios tramos del cotejo, sonaron cánticos de protesta: «Oh, que se vayan todos, que no quede ni uno solo» y «Movete, Quilmes, movete / movete y dejá de joder». Estos fueron los primeros. Sobre el final sonaron «Me parece que Quilmes no quiere ganar / tiene ganas de cobrar» y, tras el pitazo final del referí Silvio Trucco «La camiseta de Quilmes se tiene que transpirar / y si no, no se la pongan / váyanse y no roben más».

En el momento del cambio, a los 30 minutos, Marcos Enrique se retiró a puro insulto con los socios que ven el partido en la baranda, cosa que fue captada por la transmisión de la TV. Por el contrario, algunos futbolistas tuvieron otra actitud. En el cambio, también Ramiro Luna fue bañado en insultos y éste agachó la cabeza y pidió perdón. En el final del partido, Tomás González se retiró envuelto en un llanto.

Enrique, a puro insulto con los plateístas

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