
Cuentan los corrillos del ámbito político, que el ahora ex concejal Sebastián Majo, asumido en 2021, se fue de la banca por una disputa de cargos, que implican repartos de «caja». Parece que quería el manejo de los recursos del programa Potenciar Trabajo desde el inicio de su integración al Frente de Todos, pero el programa se puso en control de un camporista venido de Lanús, (como otros funcionarios exógenos al distrito), que responde a la dirigencia del ministro del Interior, Eduardo Wado De Pedro.
El funcionario de Lanús impuesto por el ministro es Ignacio Nacho Castro, quien ve temblar su estratégico lugar cada vez que las internas en el distrito recrudecen; vale recordar cómo terminaron las cosas cuando el ex concejal y secretario Ricardo Oli Argüello exigió ese lugar como prenda para calmar las aguas en la importante región del «gran La Paz».
Mayra quedó afuera
Comentan que la interna recrudeció cuando De Pedro realizó una reunión de intendentes oficialistas y de la oposición moderada, a la que no fue invitada Mayra Mendoza a causa de su situación dentro del caso cooperativas y cuentas millonarias en el exterior por parte de funcionarios como Sebastián Raspa, aún en etapa de investigación judicial.
Ello habría enojado mucho a la intendente, que según afirman, responde no sólo a Máximo Kirchner sino también al ministro provincial Andres Cuervo Larroque, también camporista, quien aseguran estaría disputando espacios de poder estratégico con Wado.
Sin embargo, nunca dejó de sostener a Nacho Castro, hasta la actualidad; dicen que estaría intentando «retornarlo» a Lanús, hecho que desataría un nuevo temblor a la interna camporista y dejaría a Majo en una posición que aumentaría el enojo del diputado Kirchner.
Resultado
Nacho se afirma, lo que provocó el alejamiento sorpresivo de Majo, quien ya no vería posibilidades de cambio en FDT quilmeño. ¿Vuelve a sus orígenes de Juntos?
En definitiva, se agrieta el piso de La Cámpora y demasiada gente que no vive en Quilmes maneja fondos. Todo esto en una administración que relega cada vez más al peronismo progresista a tareas de poca importancia.