MURIO YUDICA, EL DT MAS IMPORTANTE CERVECERO

Hoy a la mañana, falleció José Yudica un emblema del fútbol de Quilmes y de Argentina. Luego de unos días de agonía, se despidió de esta tierra el técnico que condujo al Cervecero a obtener su segundo campeonato de Primera División y también el ascenso en 1981. En definitiva, pasó a la inmortalidad en el corazón de Quilmes el DT de todos.

Yudica en 1978 en Quilmes.

José nació en Rosario el 7 de diciembre de 1936. Sin embargo, fue anotado en el registro civil el 26 de febrero del año siguiente, por lo que siempre hubo confusiones para decirle “Feliz cumpleaños”.

Se inició como futbolista profesional en Newell’s Old Boys en 1954. Luego, pasó por Boca (1959 a 1961), Vélez (1962-63), Estudiantes de La Plata (1964) y Platense (1965-66). Para el Metropolitano 1967, como futbolista de trayectoria, Yudica fichó para Quilmes, dirigido por un DT histórico para el Cervecero, Carmelo Farone. En esa temporada, debutó como puntero izquierdo en la primera fecha ante Boca (0 a 0 en la Bombonera) el 5 de marzo.

Yudica, el último de los agachados, al debutar en Quilmes (0-0 ante Boca de visitante).

La campaña del Piojo en el Decano en aquel Metropolitano breve. Jugó diez partidos de 22 posibles y convirtió un gol. El primero del 3 a 0 ante Argentinos Juniors en Guido y Sarmiento el 25 de junio de 1967. En aquel año, el Cervecero terminó sexto en la zona A y clasificó a jugar el primer torneo Nacional de la historia.

En la tarde de su gol a River, Yudica observa cómo su compañero Leeb casi faulea al golero millonario Guzmán.

En el certamen que incluía a cuatro equipos del interior, Yudica formó parte en once de los 15 partidos. Habitual titular por el ala izquierda del ataque cervecero, convirtió un gol. Fue ante River en el triunfo en Guido y Sarmiento por 2 a 1 el 29 de octubre de 1967 (justo once años después, fue el DT campeón de Primera con Quilmes).

Yúdica, el último de los agachados en el equipo que venció a River en Guido y Sarmiento por el Campeonato Nacional de 1967.

Esa tarde, el Cervecero le quitó al Millonario el invicto en el campeonato y lo bajó de la pelea por el torneo. Jugó su último partido con la camiseta blanca en la última jornada del Nacional 67, en la caída ante Ferro como local (0-1).

https://www.youtube.com/watch?v=bxleDLlfS5I

Agachado en su lugar de la formación inicial, posa en su último partido con la camiseta de Quilmes.

Luego, siguió su carrera en Deportivo Cali (Colombia) entre 1968 y 1969, Talleres (1970) y San Telmo (1971), donde se retiró de la actividad profesional. Sobre el final de su carrera llegaron los títulos. En Colombia fue campeón de Primera División y con el equipo de Remedios de Escalada obtuvo el campeonato de Primera C y ascenso a la B.

Yudica en Talleres, donde fue campeón de Primera C; abajo con la pelota y su clásico pelo engominado.

Sin embargo y luego del retiro, hasta hace pocos años, el Piojo despuntaba el vicio con amigos y, según comentarios, era un buen jugador a pesar de su edad y el achaque de los años.

En Colombia, fue campeón de Primera en Deportivo Cali. Yudica, con la pelota.

Un DT lleno de logros

Su carrera como director técnico arrancó en Altos Hornos Zapla (1972 a 1976) y siguió en Colón (1976) y Newell’s (1976 y 1977). Para mediados de 1977 llegó a Quilmes.

Yudica es presentado como DT de Quilmes en el Metropolitano 77. Foto: El Sol

Como técnico tuvo un primer periodo en Guido y Sarmiento con el Metropolitano de 1977. Llegó para ordenar un equipo que, plagado de talentos, estaba mareado por el buen andar en la temporada anterior. Yudica enderezó a un plantel con destino de descenso.

El 10 de aquel conjunto, en libro Azul y Blanco Mi Corazón (LombanPollini, 2007), sostuvo:

Empezamos a boludear, comíamos picadas en el Parque de la Cervecería. Vino José y nos ubicó”.

Omar Gómez

En aquella primera temporada dejó una muy buena impresión en el hincha de Quilmes. Cuando empezó como técnico, recibió del jefe de la barra, Negro Thompson, un papelito: “estos son los que tienen que jugar”. Por aquel 1977, la hinchada se había enojado con los futbolistas referentes por el rendimiento en el campeonato. Años después, Yudica confesó:

“Vi el papelito y eran todos pibes. No los iba a poner y cuando me dio el papelito, menos los iba a hacer jugar. Al descenso lo tienen que enfrentar los grandes”.

Tras cumplir el objetivo de salvarse del descenso, el técnico se fue a su casa y la dirigencia encabezada por Julio Cassanello contrató a otros dos exfutbolistas del club que habían sido compañeros del Piojo en aquella temporada 1967: Oscar López y Oscar Cavallero.

En la temporada 1978, Yudica reemplazó a sus excompañeros López y Cavallero.

Luego de un arranque opaco en el torneo Metropolitano, Yudica volvió a calzarse el buzo de DT del club de Guido y Paz. Sus dirigidos valoraron la actitud y se entusiasmaron con la propuesta.

“Cavallero y López me pidieron que, vuelto del ataque, me quede marcando a los defensores rivales y los corra hasta mitad de cancha. Yo les decía que sí pero sabía que no lo iba a hacer. Eran muy defensivos”.

Indio Gomez

La dupla técnico renunció y volvió Yudica a Quilmes. Agarró el equipo en la fecha 10 y le ganó a Newell’s 2 a 1 en Guido y Sarmiento. El equipo estuvo invicto hasta el receso por el Mundial 78. Según el goleador de aquel campeonato, Luis Andreuchi, «Yudica siempre te hacía sentir que eras el mejor».

Llegó para salvarse del descenso y fue campeón de Primera División.

En el parate por el Mundial 1978, todos los equipos del fútbol argentino descansaron menos el Quilmes del Piojo:

“Muchachos, nosotros vamos a seguir entrenando de lunes a sábado en doble turno porque se viene una seguidilla de partidos después del Mundial. No les van a quedar ganas de ir”.

Fueron varios los jugadores del Cervecero que tuvieron que vender las entradas que tenían para ver algunos partidos de la Copa del Mundo.

Según un zaguero central de aquel Quilmes, en el envío Archivo QAC que se emitió por YouTube:

“El título es un 80% por ciento por José. Era un tipo con una visión del fútbol muy adelantado, sabía todo de los rivales y siempre tenía la palabra justa. Además, nos hacía jugar simple”.

Horacio Milozzi

Tuvo a su mando al plantel en un momento crucial en tiempos donde, si bien el fútbol era profesional, todo se hacía de forma más casera.

Tal visión del fútbol de la que hablaba Milozzi se tradujo en acciones que hoy son muy comunes en el fútbol: planificación física a largo plazo, sacarle el jugo al futbolista en su rendimiento y preparar cada partido como el último.

El plantel hizo propio el mensaje ofensivo de Yudica. A la seguridad de Bernabé Palacios, le construyó una defensa con el Chupa Guillermo Zárate, Horacio Milozzi, Alberto Fanesi (que había sido campeón con Huracán en 1973) y Tato Medina. En el medio, el Tano Horacio Bianchini y un joven Jorge Gáspari, casi que recién llegado de Mar del Plata, eran los mediocampistas más defensivos. El cinco era Horacio Fito Salinas, el tiempista. En la ofensiva, el Indio Gómez como enganche o delantero, a los que se les sumaban la potencia de Luis Andreuchi y la Pantera Miguel Fofó Filardo, el de la velocidad. Alternaba con el Indio, Milano en el armado. Ese era el Quilmes de Yudica, que enfrentó y le ganó el campeonato al Boca campeón del mundo. El elenco de la Ribera había ganado en Kalsruhe (Alemania) a Borussia Mönchengladbach al vencerlo 3 a 0 en agosto de 1978.

La primera obra de arte de Yudica: Quilmes campeón de 1978. Foto: El Gráfico

Preocuparse por la alimentación de los futbolistas fue una de las características de Yudica al frente de aquel Quilmes campeón del 78. En el almuerzo previo a la última fecha del Metropolitano 78 consiguió una parrilla en las inmediaciones del estadio de Newell’s antes de dirigirse al Gigante de Arroyito a salir campeón. Cuando el plantel estaba sentado, apareció una carne durísima y casi no apta para el consumo:

“José estaba en la cocina y se escuchaban sus gritos por todo el salón comedor. Al final, canceló todo y terminamos comiendo sándwiches de jamón y queso”.

Horacio Milozzi

La sabiduría del fútbol de Yudica lo transformó en un visionario al momento de leer jugadas. Como en aquel triunfo ante Unión, que fue tercero en el torneo, en Guido y Sarmiento. Lo sacó al Indio Gómez del costado de la delantera: “Vaya a jugar de nueve que lo tiro afuera a Andreuchi”, le dijo al Nene. El 10 cervecero fue al autor del gol en una jugada donde desparramó a dos defensores y le metió un caño a Víctor Bottaniz.

Cuando entró el equipo a jugar con Rosario Central el 29 de octubre de 1978, Yudica le pronunció a sus dirigidos palabras que aún retumban en sus oídos. El plantel estaba lleno de futbolistas laburantes de su oficio y no tenía estrellas grandilocuentes como River o Boca (ninguno de esos jugadores integraba la Selección, sólo lo hizo Jorge Gáspari en la Copa América 1979).

“Muchachos, ahí afuera está toda esa gente, ustedes la trajeron acá, vayan y resuelvan este problema”.

El público de Quilmes fue referencia en la charla previa al título de 1978 en palabras de Yudica.

Yudica fue el técnico hacedor de aquel Quilmes campeón de 1978 que comandaba, desde adentro de la cancha, admitió años después que el el 2 a 1 parcial de Rosario Central sobre Quilmes lo desmoralizó. Pero su equipo lo dio vuelta 2 a 1 con un penal de Andreuchi y el célebre tanto de Jorge Gáspari al ángulo de zurda y en el arco del tablero en el estadio mundialista. Cuando Arturo Ithurralde adicionó un minuto al tiempo reglamentario, Yudica lo entendió como el final del partido y salió disparado a festejar. Sin embargo, lo tuvieron que calmar. Pero 60 segundos después se convirtió en el técnico campeón para siempre.

Terminó el partido en Rosario el 29 de octubre de 1978 y José Yudica sale corriendo a festejar el primer título como DT de su carrera.

Fue su primer campeonato como técnico y, según siempre dijo, el más emblemático de su carrera. Finalizado el torneo más importante en la historia cervecera, Yudica continuó su carrera como DT en Newell’s Old Boys (1979 y 1980) y Estudiantes de La Plata (1980).

El abrazo final en Rosario con el cerebro extrafutbolístico de aquel plantel, el Gordo José María Algañaraz.

En esta última temporada, Quilmes descendió con estrépito luego de año y medio de haber participado en la copa Libertadores de América. Para el Nacional 80, con el equipo descendido, fue contratado por la Directiva en noviembre. El Piojo se puso el buzo cervecero dos años después de haber sido campeón de Primera pero con otro objetivo: devolver al Decano al círculo privilegiado. En aquella estadía en Primera, debutó en la caída con Newell’s en Rosario (0-1).

Yudica y su plantel de 1981: solo usó 20 futbolistas para ascender.

En 1981, con un plantel muy corto, encaró la temporada en Primera B con la misma filosofía que lo había llevado a obtener el Metropolitano 78. Una de las premisas de aquella temporada fue la de mantener la base del equipo, por más que haya descendido. Aplicó lo mismo que hizo en el ’77: los grandes futbolistas son los que consiguen los logros. Esta vez, tuvo a José Tato Medina como ayudante de campo.

Hizo jugar a Quilmes en esos torneos de ascenso bien aguerridos: Chicago, Banfield, Gimnasia y Esgrima La Plata, Arsenal, Los Andes y Español fueron los rivales. Contó con un refuerzo de lujo: Ricardo Lupo, ascendido con Quilmes en 1975. Aquel equipo de Yudica jugaba con experiencia: en el arco, Hugo Tocalli, que ya había subido también con Lupo y, en la primera fecha, llegó a los cien partidos con el buzo cervecero. En el fondo, Ricardo Fertonani, Horacio Milozzi, Fanesi y Lupo. En el medio, Gáspari como central, Horacio Bianchini y Miguel Batalla; arriba, el uruguayo Hugo Lacava Schell, César Lorea y Daniel Severino Pavón.

El equipo de Yudica fue el último en ganar un clásico de forma oficial: 1 a 0 en Guido y Sarmiento en 1981.

En aquel torneo se jugó el último clásico de la ciudad por los puntos y Yudica el DT del triunfo en Guido y Sarmiento por 1 a 0 con gol de Batalla en el arco de Guido. El desafío para el técnico cervecero fue superar el principal escollo para aquel Quilmes: los rivales que no peleaban el torneo se le abroquelaban atrás y era muy difícil entrarles. Entonces, el equipo en muchas ocasiones se lo vio con tres defensores (Milozzi, el líbero) y un futbolista más en zona de ataque.

Para la revancha del clásico, que se jugó en cancha de Independiente, Yudica protagonizó una situación insólita: fue a pedirle a Dios a la catedral de La Plata para ganar el partido tan importante para el orgullo de todo quilmeño. Pero, para su sorpresa, se encontró en el mismo lugar y con la misma petición al técnico de los otros: Oscar Malbernat. El partido, último oficial hasta el momento, terminó 1 a 1.

El Quilmes de Yudica, versión 1981, basó su eficacia en la defensa. Sin duda, el Piojo le sacó jugo al extremo a Milozzi. El caudillo de Quilmes fue el goleador del plantel con 12 tantos. Por su parte, el Cervecero fue el equipo menos goleado del torneo: le hicieron 36 tantos en 42 jornadas.

Para 1981, Yudica tenía tal consideración que lo contrataron como DT de San Lorenzo para salir de la B

Una carrera con más estrellas

Tras aquella tercera experiencia con el tercer objetivo cumplido, Yudica emigró de Quilmes y continuó con éxito su carrera como técnico.

Con San Lorenzo fue campeón como DT en Primera B en 1982

Al año siguiente, en 1982, dirigió a San Lorenzo de Almagro y logró el ascenso. En 1983, a Belgrano. En 1984 dirigió a Unión. En 1985 arribó a Argentinos Juniors y obtuvo el torneo Nacional más la Copa Libertadores de América; se quedó en La Paternal hasta 1986. Fue DT de Vélez (temporada 1986/87). Para la temporada 1987/88, volvió a dirigir a Newell’s Old Boys. Allí, obtuvo el campeonato de liga argentina y el subcampeonato de Copa Libertadores.

Se convirtió en el primer técnico en la historia del fútbol nacional en ser campeón con tres equipos (hoy, Américo Gallego lo ha igualado) y el único, hasta el momento, en haberlo hecho con tres que no son denominados «grandes del fútbol argentino».

En el avión con Argentinos Juniors y la copa Libertadores ganada de la mano del Piojo.

Hasta 1990 dirigió en Rosario. Luego, el periplo siguió por Argentinos Juniors (1991/92), Platense (Apertura 92), Deportivo Cali (1993 y 1994) y Newell’s Old Boys (1995/96).

Con Newell’s fue campeón de liga argentina en 1988 y subcampeón de la copa Libertadores.

En la temporada 1996/97 fue convocado por la directiva de Quilmes a dirigir al equipo una vez más, tras 17 años de ausencia. El plantel que armó la conducción del club contó con la llegada de algunos refuerzos de origen rosarino y una catarata de futbolistas que estaban en el ocaso de su carrera. El más llamativo, el golero venezolano Rafael Dudamel Ochoa.

La campaña del Quilmes de Yudica no fue buena. Tras veinte fechas y con un record de siete triunfos, siete empates y seis caídas, fue despedido por José Luis Meiszner como DT cervecero.

El Piojo en su última etapa en Quilmes

Números envidiables

Como futbolista, Yudica no tuvo logros importantes con la camiseta de Quilmes. Sin embargo, logró el objetivo que se planteó aquel grupo: clasificó al torneo Nacional y esquivó el descenso. Como extra, aportó el primer gol para el triunfo por 2 a 1 ante River, rival al que en esa ocasión se lo venció luego de 35 años.

Los cuatro ciclos de Yudica como entrenador lo posicionan como el técnico más exitoso en la historia del club. Obtuvo el torneo Metropolitano de 1978 (el segundo en la máxima categoría) y, de esta forma, cortó una racha de 66 años sin salir campeón. Además, cumplió el objetivo en tres de las cuatro ocasiones que se calzó el buzo de DT: salvó al equipo del descenso en 1977 y ascendió en 1981.

Dirigió como local a Quilmes en 65 ocasiones. Ganó 46 partidos, empató 15 y sólo perdió en cuatro oportunidades. Ningún DT lo iguala.

Tuvo relación con la ciudad de Quilmes, más allá de lo futbolístico. En los años 90, junto a Hugo Tocalli y Horacio Milozzi, administró un complejo de canchas de fútbol 5 en años en donde ya estaba en las últimas incursiones en la dirección técnica, llamado Quilmes 78.

El Piojo, el expresidente Julio Cassanello y parte de la mutual de exfutbolistas del Quilmes Atlético Club en un homenaje

Se lo reconoce como una persona de bien y que nunca se dejó llevar por el clima violento de la época en la que dirigió. Además de lo narrado con la barra de Quilmes, extrañó que no siga en San Lorenzo. Siempre dejó entrever que no iba a darle plata a la barra brava. Además, a principios de los ’90, cuando dirigía a Argentinos Juniors, tuvo que defenderse del ataque de los violentos del club de La Paternal con una pistola. ¡Y eso que había sido el DT campeón de la copa Libertadores!

El club Quilmes lo despidió en sus redes sociales con un sentido texto, que identifica a cada uno de los cerveceros y cerveceras que hoy, gracias al gran aporte de Yudica, lucen orgullosos una de las tres estrellas que ornamentan el escudo en la camiseta de Quilmes. Hasta siempre, José, gracias por todo.

La despedida de Quilmes a través de las redes sociales
En Talleres fue campeón y así lo despidió el club de Remedios de Escalada
Yudica fue campeón en Colombia y el Deportivo Cali lo homenajeó de esta forma.
San Lorenzo lo despidió también en redes sociales.
La despedida de Argentinos Juniors al DT más importante de su historia.
Flojísima la despedida de Newell’s Old Boys: Yudica surgió de sus divisiones inferiores, fue DT en tres ciclos diferentes en donde consiguió un campeonato de liga y fue subcampeón de la copa Libertadores.

3 Respuestas a “MURIO YUDICA, EL DT MAS IMPORTANTE CERVECERO”

  1. La cantidad de recuerdos es inconmensurable.
    No alcanzaría ningún espacio.
    Simplemente, eternamente gracias, piojo querido !!

  2. Lamentable pérdida de un grande un gran jugador un gran técnico. El técnico que hizo grande al cervecero y otros clubes. HASTA SIEMPRE PIOJO

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