Los sindicatos en Argentina tienen un 80% de imagen negativa según la Consultora Giacobbe y Asociados, sumado a la tan temible palabra: corrupción.
Los afiliados se ven cada vez menos representados teniendo en cuenta el desempleo, empleo en negro y el temor a perder la fuente laboral.
Los casos paradigmáticos en que los secretarios se perpetúan en el poder casi como los monarcas.
¿Y por casa cómo andamos? Quilmes no es la excepción. Hay Sindicatos con delegados que no atienden quejas, pedidos de ayuda y en el peor de los casos hasta «entregan compañeros».
Desde mi humilde opinión, deberían democratizarse, escuchar a sus afiliados antes que haya una desafiliación masiva, teniendo en cuenta el descuento que perciben en sus haberes el castigado bolsillo del trabajador.
