Por Marcelo Cosin
Si gana en 2023 la derecha con cualquiera de sus candidatos (Bulrrich, Larreta, Macri o Milei) genera una amenaza a la democracia y a la desigualdad social unida a una casi segura campaña de represión a los trabajadores formales e informales.
Por un lado, los gobiernos progresistas de la región (Chile, Brasil, Argentina, Perú, Bolivia), más los que resisten como Cuba, Venezuela y Nicaragua) tienen que hacer maniobras electorales y concesiones a sectores moderados o no confrontativos de la derecha (Brasil-Chile), demuestra que el avance de la derecha europea, muchos con signos y evidencias nazi-fascistas, señalan lo que parece imparable contra los modelos tanto socialdemócratas como los socialistas.
La Argentina tiene particularidades que requieren de un sistema de resistencia y avance particular. El peronismo no existe en ninguna otra región de América. Es una particularidad que debe tenerse en cuenta.
El análisis de una probable estrategia para contener a la derecha en su constitución local (Macrismo, Radicalismo de derecha, Nueva Derecha (Milei-Espert) debe considerar sin especulaciones ni prejuicios usar técnicas y tácticas competitivas electorales.
La derecha, desde hace muchos años, trabaja con capacidad económica y cultural en metas políticas. Y esa batalla –la cultural– la ganaron. Para decirlo en pocas palabras, la derecha consiguió, que la sociedad aceptara valores, principios y creencias que adhiriendo a ellas no hacen más que destruirla.
El eje Capitalismo-Neoliberalismo-Consumismo captó sectores populares y sobre todo jóvenes que están “desinteresados”, abstraídos de la política. Lograron este objetivo en base a estrategias de comunicación, al principio a través de diversos mecanismos de marketing, en especial de la publicidad. La idea central era deslegitimar la política, los políticos y estigmatizar el socialismo y los modelos colectivistas en general.
En la Argentina la estrategia política-comunicacional de la derecha comenzó en 1973 con la campaña electoral de la Nueva Fuerza en la que usaban medios masivos y selectivos tendientes a concientizar sobre los valores del libre mercado y sobre todo a la eliminación del Estado.
La empresa que sustentó esa campaña y a posteriori consiguió formar parte del gobierno que ejecutó el plan neoliberal fue Bunge y Born. En el libro “Born”, de María O’Donnell, a pedido de Jorge Born (secuestrado y liberado por Montoneros) inserta un texto redactado por él que es ni más ni menos que el manifiesto del neoliberalismo que puso en marcha la dictadura de Videla con Martínez de Hoz, siguió con Menem y Cavallo y culminó con Macri durante su presidencia. (Sudamericana, pp. 331)
Frente a la realidad electoral de 2023 que presenta un escenario favorable a esa derecha que es la continuidad de la dictadura, del modelo menemista y el de Macri (con sus respectivas actualizaciones) la única posibilidad de parar la avanzada derechista con serios propósitos de usar mecanismos nazi-fascistas es promover con una estrategia adecuada la candidatura de Cristina Fernández.
Es muy posible que esta candidatura sea apoyada por la amplitud del peronismo en todas sus manifestaciones más los sectores no peronistas que adhieren al movimiento nacional y popular (alfonsinismo, socialismo progresista, movimientos sociales).
¿Cuál es la estrategia que propongo para ganar las elecciones de 2023?
- Generar diversas alternativas de comunicación orientadas todas a un mismo objetivo.
- La comunicación debe ser emocional. Apelar a todos los insights de los diversos segmentos de votantes.
- Convertir a Cristina Fernández en un símbolo-mito de salvación, esperanza. Profundizar la idea de amor-odio.
- Convocar a profesionales que puedan ejecutar esta estrategia emocional en los distintos medios de comunicación, en especial por las redes.
- El discurso-relato de CFK es el de ella, el espontáneo y el que enriquece con ideas-fuerza del lenguaje (machirulo, pindonga, berreta, etc.)
- Comenzar la campaña el 1 de enero de 2023.
- Producir eventos de congregación masiva y popular (ganar la calle)
- Promover apoyos de sectores empresarios y en especial de PYMES.
- Generar apoyos de instituciones culturales, económicas y sociales.
- Promover imágenes diversas de CFK originales y que construyan “estampas”.
Estas 10 ideas son apenas inputs a tener en cuenta.
La principal es la unidad de campaña y la unicidad del objetivo que es emocional y no racional.
Las encuestas y focus groups demuestran que el sector etario que puede decidir el resultado de las elecciones, no lee, no se informa y no racionaliza la situación electoral.
Los militantes deben tener en cuenta que su misión es estar en contacto con quienes no creen en la racionalización de la política. En términos etarios más de la mitad de los votantes tienen menos de 40 años. Pero otro fenómeno es que el 12% de la población tienen más de 60 años.
Cuando se pregunta a quién vas a votar y por qué, la respuesta más común es “porque me gusta”, “porque habla distinto”, “porque no es chorro/a”.
A mi entender debe crearse un grupo de campaña que responda a un comando de no más de tres personas y que estén convencidos en lo profesional que la estrategia es emocional.
Hay una respuesta que se llama “qué espero que me conteste el votante cuando le pregunto por qué votar a Cristina”
PORQUE ES LA UNICA QUE NOS PUEDE SALVAR.
Este es el objetivo de comunicación.
Ojalá podamos debatir esta estrategia entre los que envío este texto.
Saludos y con la esperanza puesta en que no avance la derecha.
