QAC, A OCTAVOS EN LA COPA ARGENTINA

CORDOBA (del enviado especial) – Nota en curso

El equipo de Gastón Coyette pasó a Octavos de Final del certamen federal gracias a ganarle la definición por tiros desde el punto penal a Rosario Central por 4 a 2. El partido terminó 1 a 1 (goles de Federico González para el Cervecero y Gaspar Servio, de penal, para los canallas). En los penales, Agustín Bindella metió el quinto y último y le dio la clasificación al Cervecero.

En el primer tiempo no se notaron las diferencias de categoría. El partido se jugó al ritmo que quiso Quilmes. Sin embargo, los primeros minutos fueron de los rosarinos. La primera ocasión clara fue de Rosario Central, con un tiro libre de Benítez desde ¾ de cancha que tapó Esteban Glellel sin problemas. A los 14 minutos, Damián Martínez probó con un cabezazo y el golero cervecero atajó sin problemas.

Allí se despertó Quilmes. Bindella tiró un centro y cabeceó Moreira. La pelota se fue muy cerca del palo. Fue entonces que el crecimiento cervecero se dio con la tenencia del balón y el hecho de jugar al ritmo de cómo quiso el equipo de Coyette. Sin embargo, hubo que esperar hasta los 34 minutos para tener situaciones de riesgo. Se escapó Federico González de sus marcadores y encaró a Gaspar Servio. La pelota dio en el travesaño. Al toque, una mala salida desde el fondo canalla le quedó a Colman, este remató y ganó el arquero rosarino.

La apertura del marcador llegó con un corner. Lo tiró el colombiano y, tras un cabezazo de Moreira, apareció Federico González en el primer palo y remató fuerte. El 1 a 0, en ese momento, tuvo más que ver con lo hecho en el campo de juego.

En el segundo tiempo Quilmes pecó

Para esta etapa, Central apostó por cambios de nombres en ofensiva. Sin embargo, el trámite fue de Quilmes hasta los 20 minutos. En ese lapso, tuvo la más clara cuando Camilo Machado aprovechó la caída de Almada. El colombiano encaró a Servio y remató solo ante el golero, pero el cuero se fue alto.

A partir de allí, Rosario Central agarró la manija del cotejo pero sin crear situaciones de gol. Tuvo la pelota y, a través de pases cortos y al pie, obligó a Quilmes a estar cerca de su área. Sin embargo, no hubo que hacer trabajar a Glellel. Por el contrario, tras una serie de cambios que metió Coyette para mantener el resultado, el Cervecero tuvo una clarísima. Se escapó López García por izquierda y le ganó a su marcador. Envió el centro rasante para Pavone, que entró marcado por los dos centrales. Entre ellos, le quitaron el segundo tanto al Tanque.

Todo iba bien hasta que Bindella cometió otro penal. Clara falta sobre Cerrudo en el área. Gaspar Servio le pegó suave y Glellel se tiró al otro lado. Para colmo, en una pelota aislada, a Rodrigo Moreira se le escapó Buonanotte; este iba a enfrentar a Glellel. El Chiqui lo fouleó en la media luna y Lamolina cobró. A partir de allí, Quilmes jugó con diez futbolistas por la roja al ex-San Martín.

Los minutos finales no tuvieron incidencia en el marcador ni en las ocasiones de gol. Quilmes llegó agotado y con diez futbolistas mientras que Rosario Central desnudó sus miserias en ofensiva porque no apuró ni una vez al fondo cervecero.

La definición por tiros desde el punto penal le puso un manto de justicia al encuentro. Sin ser una maravilla, el que propuso y jugó fue Quilmes. El tiro de Agustín Bindella en el penal final no solo trajo alegría sino algo de justicia a un deporte que puede no tenerla.

El festejo del tanto durante el partido.

La revista de Pablo Despos

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