UN ARTESANO QUE RECICLA VIDA

Carlos Alberto Giott vive en un hogar humilde de Solano, donde cuenta con el mayor de los lujos: la capacidad de reciclar. Lo hizo con botellas, hierros, pero ante todo con su tremendo pasado, que le marcó el cuerpo pero no su espíritu, que es parte de su gran resiliencia.

Su historia de vida puede contarse desde sus antepasados franceses arribados a Corrientes, su nacimiento y primera niñez, en Avellaneda, una numerosa familia a la que menciona amoroso, arraigada en ese barrio del suroeste de Quilmes.

También puede contarse a partir del día en que decidió seguir viviendo y se aferró a la fe para salir del averno en el que había entrado siendo muy joven; nos muestra sus brazos marcados, nos habla de su enfermedad posterior, de la que también se recicló, como las piezas que conforman sus esculturas, y objetos que cobran sentido sólo por sus manos y su gran ingenio.

No es casual que surja este último término, porque de la larga charla, salió el nombre de Tito Ingenieri, otro reciclador y escultor genial, de quien Carlos toma la idea de construir una parte de su casa con botellas de vidrio, como la de Tito en la ribera.

Es por su casa que fuimos a visitarlo. Nos encontramos con un espíritu tan abierto, amigable, y generoso que nos habló de sus claudicaciones y sus grandes logros con la misma humildad con que diseñó su vida de predicador en las cárceles más agobiantes de Sudamérica, donde, por ejemplo, les cambió a los presos sus facas por reposeras y frazadas que él vendía, «para que no se sigan lastimando entre ellos».

Es difícil describir el aura que lo rodea, la luz que entra en ese ambiente cálido en que nos recibió, rematado por un techo de madera que también él hizo con uno de sus hijos, o las 16.000 botellas, selladas con sus corchos que compraba allá por el 2000 a los cartoneros recolectores urbanos. Por eso las fotos, que hablarán mejor del lugar que unas palabras.

Giott y Gullotta.

El profesor de Filosofía e historiador local Víctor Gullotta, a punto de terminar una historia solanense jamás contada y que pronto saldrá a la luz, fue parte de esta enriquecedora visita. Todos tomamos notas, audios, prestamos atención a este hombre que nos recibió con gran disposición, y que se queja de no haber tenido un título universitario a pesar de su capacidad. Pero hay gente asignada por el Universo para destacarse sin títulos, sin ostentaciones, con humildad y nobleza. Como Carlos.

Profesor Víctor Gullotta, Carlos Giott con Ana y Dionel, de este CIQ.

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