UN FREEZER QUE TODAVIA QUEMA

El día que la «historia del freezer» estuvo presente en el Concejo Deliberante

Por Pedro Navarro

Durante la sesión especial de asunción de los concejales elegidos el 14 de noviembre, hubo momentos de expectativa y tensión además de las emociones lógicas de quienes tendrán la responsabilidad de representar a los vecinos. Hubo dos personas que no pasaron desapercibidas, una fue la diputada nacional Mónica Frade; otra, la madre de la concejal anibalista del FDT, Evelin Giancristóforo, Gladys Pérez, recordada por su denuncia sobre la desaparición de un ciudadano boliviano luego de ser atropellado por un auto donde viajaba el entonces intendente Sergio Villordo. Fue el 31 de diciembre del 2003, conocida como «la causa del freezer».

Quienes siguen los hechos históricos de la política local, advirtieron la presencia en el recinto. Pérez le entregó el diploma de concejal a su hija Evelin Giancristóforo, del Frente de Todos y Frade al concejal de la Coalición Cívica, Walter Coco Fernández.

Protagonistas

En 2007, Gladys Pérez y Mónica Frade fueron protagonistas de una grave denuncia sobre la desaparición de un ciudadano boliviano que había sido atropellado y hecho desaparecer en el baúl de un auto en el cual viajaba el entonces intendente Sergio Omar Villordo. Ocurrió la tarde del 31 de Diciembre del 2003, veinte días después que «el chinito» asumiera como intendente.

Cuatro años después, Pérez formuló una denuncia penal y su abogada patrocinante fue Frade.

Pérez fue la segunda esposa de un pintoresco y conocido militante del PJ, muy amigo de Aníbal Fernández. Su nombre era Sebastián Giancristóforo, conocido como Cacho Rey. Con él tuvo dos hijas, una de las cuales es Evelin, ahijada del actual ministro de Seguridad de la Nación.

La historia del frezzer

Si bien entonces hubo una campaña feroz de Villordo y sus succionadores periodistas para intentar demostrar que el hecho nunca existió, se confirmó que un hombre de ciudadanía boliviana fue atropellado esa tardecita en la esquina de Avenida La Plata y Florencio Varela (límite de Quilmes y Berazategui).

Cuando se realizó la denuncia penal, Villordo y sus periodistas intentaron desmentir el hecho e iniciaron una campaña de difamación contra quienes «se animaban a denunciarlo». Pero fue uno de los más estrechos colaboradores de Villordo quien reconoció que habían atropellado al «boliviano».

En declaraciones al programa Micrófono Abierto de Radio Quilmes (FM 106.5), Alejandro Giancristóforo, hijo del primer matrimonio de Cacho Rey, (ladero del entonces intendente) fue quien reconoció que habían atropellado al ciudadano boliviano pero aclaró quien conducía no era Villordo sino él. Se hizo cargo.

Dijo: «El atropellado fue trasladado a un centro asistencial de Berazategui», que no murió y que él lo fue a visitar «días después».

La denuncia de Gladys Pérez decía otra cosa. Dijo que ese 31 de diciembre, Alejandro, el hijo de Cacho Rey, con quien ella vivía, llegó a su casa con Villordo y otro empleado, Damián Rubio, y que contaron que habían atropellado a un boliviano y que lo tenían en el baúl del auto.

Dijo que allí se puso en acción un operativo, que se llamó al entonces Ministro del Interior Aníbal Fernández y al oficial Javier Fredes, de la Seccional 1a, quien en pocos minutos se hizo presente en la casa con una camioneta policial.

Gladys Pérez denunció también que «me hicieron desocupar un frezzer y pusieron el cuerpo del boliviano atropellado muerto en el mismo y se lo llevaron en el móvil policial».

La causa fue cerrada en poco tiempo. Fue cuando se solicitó que se haga el cruzamiento de llamadas de esa noche. Uno de los números de celulares pertenecía al Ministro del Interior. El fiscal Carlos Farina no aceptó realizar otras medidas de prueba solicitadas por la denunciante y su abogada.

Una historia sin final

Si bien la causa fue cerrada y no se profundizó en la investigación, Villordo nunca pudo decir qué pasó con el ciudadano que atropellaron ese 31 de diciembre, nunca pudo corroborar que estaba vivo.

Para intentar desmentir que el atropellado había muerto, El Chinito mostró una historia clínica de un hombre internado en el hospital de Berazategui donde se dijo que el boliviano había sido atendido pero esa historia clínica hablaba de una persona «caída de altura» y no de un hombre atropellado.

Otro dato que le quitó valor a la defensa fue haber aportado una identificación del supuesto atropellado. Para entonces Quilmesadiario se comunicó con esa persona quien estaba trabajando en España. Era de Ezpeleta y era de ciudadanía boliviana pero negó haber sido atropellado alguna vez.

Ex intendente Villordo

Concejo Deliberante

El hecho queda como una de las historias no resueltas por la Justicia y sin saberse el verdadero final del boliviano atropellado. En la sesión especial de este jueves, ese hecho estuvo presente en el recinto del Concejo Deliberante. Allí estaban las protagonistas denunciantes.

Suplemento especial

Por Roberto Carrigall (2007)


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