QUILMES: EL REPARTO DE TIERRAS

Por Víctor Gabriel Gullotta *

Quilmes Oeste se fue conformando con distintos núcleos urbanos a raíz de ciertos hechos que tuvieron su origen después de la segunda fundación de Buenos Aires por Juan de Garay en 1580. Es conocido el reparto de tierras a los lugartenientes que hizo aquél partiendo hacia el sur desde el Riachuelo hasta Magdalena. En la zona de lo que luego se conocería como Quilmes, nos concentramos en tres repartos principales: el que sería para Pedro de Geres (hoy Bernal/ Don Bosco), Pedro de Quirós (hoy, centro de Quilmes; luego, la Reducción indígena homónima) y el de Pedro de Isarra (la parte más sur de Quilmes/ Ezpeleta).

Todas conformaban una extensión de casi 3 km de frente al Río de La Plata por unos 7,5 km de largo hacia el Oeste. Es decir, los fondos de cada estancia de los tres Pedros llegaban hasta el actual límite del partido de Quilmes hacia el interior del territorio.

Para el caso del primigenio Pedro de Quirós, la extensión de esa estancia se mantuvo casi inalterable desde sus comienzos hasta 1818, cuando el gobierno provincial ordenó su división sobre planos de mensura previos. Abarcaba desde el inicio de las barrancas, siguiendo por la actual avenida Zapiola hasta la actual Avenida Donato Álvarez en San Francisco Solano, y volvía hacia el centro de Quilmes desde la actual avenida 835 (en realidad 831), por Triunvirato hasta, otra vez, la barranca.

Los loteos de 1818 determinaron en gran medida el destino del Gran La Paz, y el afincamiento allí, apenas años después, de un gran propietario, don Simón Pereira (patriarca de la familia Pereira-Iraola), afiliado al rosismo mazorquero, que llevó a esta parte de Quilmes Oeste a relacionar los primeros orígenes de Juan Manuel de Rosas con esta zona, con el saladero, los corrales vacunos e insospechados destacamentos de Policía.

Esta característica de cierta inalterabilidad jurídica durante tantos años permitió que el casco urbano de Quilmes centro y hacia el oeste de desarrollara con relativo ordenamiento desde 1580 hasta 1818, a partir de lo cual comenzaron los loteos encargados por el gobierno provincial. No sucedió lo mismo más hacia el norte (Bernal / Don Bosco), donde la inexistencia jurídica del proto Estado virreinal (como era el terreno de la Reducción Indígena), y el quiebre geográfico importante que producían el curso de los arroyos, muy inundables en una amplia zona, determinó graves luchas patrimoniales de largo alcance entre propietarios privados.

No obstante, la demarcación y soporte jurídico que otorgó durante tanto tiempo la Reducción Indígena, se vio a veces complicada por el profuso curso de agua, esporádico e inundable del arroyo San Francisco y, sobre todo, del arroyo Las Piedras, que produjo cierto corte natural en la continuidad geográfica y del desarrollo económico y poblacional de estas tierras marcadas por la vieja estancia de Quirós y más tarde por la Reducción.

La división entre el este como el oeste de Quilmes se inició y estuvo signada desde 1872 por la llegada de la línea del ferrocarril, punto geográfico de mayor altura, donde el este quedó más referenciado, por un lado, en la mirada al río, al mundo allende el mar, en la cultura de la navegación y la recreación marina, algo por el comercio y la industria, por la administración política y de justicia, el centro eclesiástico, y el camino más directo al centro de Buenos Aires a través de la actual avenida Hipólito Yrigoyen / Vicente López.

Por otro lado, el oeste quedó más referenciado en la mirada hacia la tierra, el continente, hacia el camino del campo, la agricultura y la producción ganadera. La conexión del oeste con Buenos Aires era más bien por los abastos de carnes y diversos frutos de la tierra, a través de la Avenida Donato Alvarez (también la Avenida G. Mosconi) que se conectaban con Chascomús o Laguna del Monte.

El oeste de Quilmes fue al principio señalado como La Colonia, y más allá del verdadero origen del nombre en algún puesto comercial, la zona allende del ferrocarril estaría signada de manera simbólica como la más atrasada, por ser “colonial”, y no independentista como los marcados por los revolucionarios de mayo. Esta zona de La Colonia llegaría en un primer momento desde la línea del ferrocarril Roca hasta la actual avenida La Plata, y luego al Camino G. Belgrano, un nuevo límite, pero desde donde más allá emergería la traba natural en la continuidad histórica de la vieja estancia de Quirós y de la Reducción por la existencia de los arroyos mencionados. Podemos arriesgarnos a decir que ello generó una cierta tensión entre lo “liberal”, el este, conectado con lo externo, y lo virreinal tradicional, el oeste, conectado con lo interno.

Entonces la última zona, luego del Camino G. Belgrano, el escollo natural, pasaría a ser La Cañada, más allá de lo cual, para quien se atreviera a cruzarla, se encontrarían las tierras signadas por los cuchilleros y depostadores del primer saladero de Rosas (Las Higueritas), y los corrales de ganado de La Tablada del Sur (ex Batallón Viejobueno y alrededores), ya con influencia geográfica y cultural de lo que era en su primer momento las Lomas de Zamora (actual Lanús, la localidad de Monte Chingolo, Almirante Brown). El cruce más recomendado entre el este y el oeste se daría a través de los bordes de la vieja estancia de Quirós / Reducción, zona alta, la actual avenida Tomás Flores (Ex Pasco), no por su centro.

Cuando comenzó el loteo ordenado por el Gobierno de la Provincia en 1818 sobre la vieja estancia de Quirós / Reducción, la última zona del Oeste pasó a conformar el viejo núcleo de lo que hoy es el llamado Gran La Paz (que abarca varios barrios). Su mayor desarrollo urbano comenzó a verificarse entre 1850 / 1870. Durante la década de 1980, casi un siglo después, toda la zona vivió acontecimientos sociales aluvionales por el derecho a la posesión de una tierra y vivienda digna, tanto en el sector de La Cañada como en el Gran La Paz. Eran los restos de terrenos no distribuidos, o no bien loteados, de la vieja estancia de Quirós / Reducción.

La zona más al sur de los terrenos totales Quirós / Reducción que le quedó al viejo Partido de Quilmes, una llanura declinable hacia el Arroyo Las Piedras, sólo inundable en sus bordes más cercanos, pero ya no como pantano o laguna, no encontró grandes luchas entre propietarios privados, como sí lo fue más al norte.

Así, hubo dos zonas con características propias, según la cercanía o lejanía con el centro de Quilmes.

Por un lado, el núcleo urbano generado alrededor y a partir de la Estancia ovejera de Wilfredo Latham (1843 / 1870), y el casco de la Estancia de Villa La Florida, con sus zonas más altas (hacia la actual Calchaquí) y sus zonas más bajas (hacia el Arroyo Las Piedras). Aquí, en el último periodo del siglo XIX se localizaron granjeros, horticultores y agricultores, algunas casas de descanso de propietarios de Buenos Aires.

Por el otro, en el casco central de la actual zona urbana de San Francisco Solano, se localizó una propiedad que en lo jurídico permaneció inalterable durante muchos años (1817 / 1949), de varias hectáreas, otrora la Chacra San Francisco de los padres franciscanos de Buenos Aires, vendida a la familia Obligado-Claypole; esa permanencia permitió un loteo muy ordenado, al estilo de un damero particular español, en medio de una cuenca de alturas variadas. Pasó de ser una zona de alfalfares, hornos de ladrillos y tambos, alquilada a particulares por esa familia, se constituyó en el más grande núcleo urbano obrero, de propietarios legalizados, que tuvo todo el Partido de Quilmes a partir de 1949.

Todo San Francisco Solano alcanzó un extraordinario dinamismo económico, social y cultural, se convirtió en una figura única, a veces confrontativa con el resto del oeste de Quilmes, sobre qué sector representa mejor los intereses de la última “frontera” del Partido. Los indios Kilmes a veces retornaban con los primeros solanenses en el imaginario cultural encarnados en los “cabecitas negras”, aparecidos en el viejo campo que dejaba de ser, y una ciudad que todavía no era, creándose exageradas, falsas o superficiales divisiones. Con el tiempo, el anterior escollo natural de los arroyos fue superado por barandas y puentes, y el movimiento interno de población hacia un lado y el otro pasó a ser intenso, incluso hacia el interior de Almirante Brown.

Por supuesto, en el análisis detallado de las Estancias del siglo XIX en Quilmes Oeste (Manuel Obligado, Wilfredo Latham, Simón Pereira, Andrés Baranda, entre otros), estudiado y explicado en otros trabajos, se encuentran las claves del desarrollo, desigual a veces, asimétrico, entre Quilmes Oeste y Este.

  • Brevísima Historia de la Zona de Quilmes Oeste: San Francisco Solano, Villa La Florida, La Paz. El escrito formó parte de una carpeta que se entregó durante la Jornada Histórica realizada el sábado 14 en el Museo Roverano.

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